La camiseta de Atlético Nacional pesa, y mucho. La presión de jugar en uno de los equipos más grandes del país, la exigencia de su hinchada y la obligación permanente de ganar hacen que no todos los futbolistas logren mostrar su máximo nivel en el conjunto verdolaga. Sin embargo, hay varios casos que dejan una pregunta inevitable: ¿cuántos jugadores que no lograron explotar en Nacional terminaron brillando después de salir del club?
El caso más reciente y llamativo es el de Kevin Viveros, quien tuvo una campaña aceptable con Nacional, pero nunca consiguió consolidarse como titular indiscutible. El delantero vallecaucano decidió buscar una nueva oportunidad en Brasil y encontró en Athletico Paranaense el escenario perfecto para demostrar su capacidad goleadora.
Lo que muchos no esperaban era que Viveros pasara rápidamente de ser una alternativa a convertirse en titular indiscutible y en una de las grandes figuras del Brasileirao.
Viveros llegó a 16 goles en ese campeonato y se convirtió nuevamente en el máximo goleador, superando a Pedro, delantero de Flamengo, quien suma 15 anotaciones.
Su producción ofensiva no solo lo convirtió en una de las sensaciones del fútbol brasileño, sino que también empezó a poner nuevamente su nombre sobre la mesa para la Selección Colombia.
Además, consiguió una estadística histórica en el último duelo ante Botafogo: su quinto doblete de la temporada y el segundo que consigue frente a ese rival, un registro inédito para un futbolista colombiano en el fútbol brasileño.
El caso de Viveros es solo uno de múltiples ejemplos en Nacional. El de Fernando Uribe también es recordado entre los futbolistas que no alcanzaron su mejor versión en el conjunto verdolaga.
Su rendimiento en Nacional no fue malo, pero quedó lejos del nivel goleador que posteriormente alcanzaría en otros clubes. Entre 2012 y 2014 disputó 76 partidos con Nacional y marcó 23 goles.
En 2013 tuvo una temporada destacada, con 15 goles en 45 encuentros. Sin embargo, después de abandonar el club, su carrera tomó un nuevo impulso y encontró especialmente en Millonarios un escenario ideal para convertirse en uno de los delanteros más importantes del fútbol colombiano.
Otro nombre que aparece en esta lista es Cristian Dájome. El atacante llegó a Nacional en 2016 y permaneció durante dos temporadas, pero nunca logró convertirse en una pieza indiscutible.
Con el conjunto antioqueño disputó 36 partidos y marcó apenas cinco goles, cifras que estuvieron lejos de convertirlo en protagonista. Después pasó por Deportivo Pasto y América de Cali, hasta encontrar en Independiente del Valle el lugar donde finalmente pudo explotar.
En 2019 disputó 38 partidos, marcó nueve goles y convirtió cuatro veces en competencias internacionales. Su aporte fue fundamental para que el equipo ecuatoriano conquistara la Copa Sudamericana de 2019.
La historia de Andrés Rentería es todavía más particular. Su primera etapa en Nacional fue prácticamente testimonial. En el segundo semestre de 2012 apenas disputó cinco partidos y no consiguió marcar. Pero su carrera cambió radicalmente cuando salió del club. En Alianza Petrolera encontró continuidad y se convirtió en goleador. Durante el segundo semestre de 2012 marcó 15 goles en 21 partidos, una producción que rápidamente llamó la atención y le permitió dar el salto al fútbol mexicano.
Su destino fue Santos Laguna, donde terminó acumulando 33 goles en 133 partidos y se convirtió en una alternativa importante para el ataque.
Estos son solo algunos de múltiples ejemplos, y no ocurre únicamente con los goleadores (ver ranking). Nacional es un club donde la exigencia es permanente. Un delantero no solo debe marcar goles: debe hacerlo con frecuencia, responder en partidos importantes y soportar una presión que pocos equipos del fútbol colombiano generan.
Por eso, cuando un jugador no logra brillar con la camiseta verdolaga, su carrera no necesariamente está definida.
Kevin Viveros es el ejemplo más contundente en la actualidad. En Nacional fue un delantero que dejó sensaciones divididas; en Brasil se convirtió en goleador, figura de Athletico Paranaense y uno de los nombres que pelea por el Botín de Oro del Brasileirao.
Y esa es precisamente la paradoja de la camiseta de Nacional: hay futbolistas a los que el peso de la verde parece limitar, pero que, una vez salen del club, encuentran la libertad necesaria para demostrar todo lo que llevan dentro.
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