Mariana Pajón no descansa. Cuatro meses después de dar a luz a su hijo Théo, con su pareja, el también bicicrosista francés Vincent Pelluard, a la tres veces medallista olímpica se le ve bastante activa, no solo en sus labores como madre, también con sus compromisos con la dirigencia del deporte, las marcas que la patrocinan o de nuevo entrenando, pues no quiere desaprovechar el tiempo en su propósito de recuperar su nivel y retornar a la alta competencia.
A sus 34 años de edad, la antioqueña, que recientemente estuvo en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina, donde fue invitada al ser parte de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional, tiene una meta clara: clasificar a Los Ángeles-2028, pero no solo en el BMX sino también en el ciclismo de pista, posibilidad que no es descabellada pues ya demostró gran talento en dicha modalidad al conquistar medalla de oro en velocidad por equipos en los Juegos Bolivarianos en Santa Marta-2017.
Y conociendo a la reina del BMX, modalidad en la que suma 18 títulos mundiales, tal vez ese objetivo no le quedará grande, sobre todo por su disciplina, pasión y voluntad en un deporte en el que más allá de los obstáculos, entre ellos duras lesiones, ha logrado volverse a montar en la bici para exhibir sus cualidades.
En charla con EL COLOMBIANO, Mariana habló del giro que dio su vida tras ser madre y de lo que la motiva para seguir firme en lo que también ama, el deporte.
¿Cómo ha cambiado su vida en estos primeros meses como mamá de Théo y cómo ha logrado equilibrar esa nueva responsabilidad con el deporte?
“En todo cambió. Ahora no es a mi ritmo, sino al ritmo de Théo, literal. Cambió en el tema personal, en mi carrera deportiva, en mi organización de las cosas porque ahora la prioridad 100% es él. Pienso mucho en cómo organizarme, pues llevo solamente cuatro meses de entrenamiento de cómo ser mamá. Todo es diferente, pero ha sido un camino muy lindo. He tenido una gran ayuda de mi familia, de mi esposo, para poder realizar también las cosas que hacía antes.
En cuanto a mi carrera deportiva, realizo mis entrenamientos a la hora que él me deja, dándole prioridad a él, y a la vez buscando retomar la bicicleta por completo. Mis papás nos acompañan mucho a la pista, mi esposo ha dejado mucho el entrenamiento para ayudarme y acompañarme. Entonces vamos con Théo al escenario. Es muy bacano porque salimos para todos lados juntos, los tres para arriba y para abajo, y los abuelos y tíos muy pendientes también. Grandes amigos, incluso, nos acompañan a la pista para cargar a Théo un ratico mientras nosotros montamos. Así es en el gimnasio: Vincent lo carga y hace una serie y luego lo hago yo”.
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¿Y Théo si la deja dormir en la noche?
“Théo duerme desde el primer mes toda la noche, somos muy afortunados. Tenemos algo muy importante que nos dejó el deporte: disciplina y rutinas. Entonces, con Théo tenemos rutinas muy establecidas, eso también hace que nuestro orden sea un poco más fácil y podamos descansar”.
Muchas deportistas de élite han demostrado que se puede volver más fuerte tras la maternidad. ¿Se siente identificada con ese camino?
“Es un tema de admiración porque sabía que era algo de tiempo completo, yo lo veía en mi mamá y en otras madres. Y ahora lo soy y me doy más cuenta de lo duro y retador que es. Hay muchos cambios físicos, hormonales. En mi caso tuve un embarazo muy sano, bonito. Al final me tocó parar porque tenía un leve riesgo de que pronto Théo se animara a llegar antes de tiempo, pero paré, con responsabilidad y pude retomar las últimas semanas. Pero de todas maneras, cuando tienes ya nueve meses de embarazo, cuando el bebé está tan grande y cuando tú ya subes tanto de peso, cuando tienes una barrigota, el entrenamiento es con mucha más responsabilidad y paciencia. Yo traté de seguir con bases, incluso mejorar algunas cositas de dolores que llevaba antes en mi carrera, ponerles un poco más de atención y preparar un buen parto. También ejercicios diferentes a lo que yo hacía antes, pero con la misma disciplina.
Lo que pienso de las mujeres cuando vuelven al deporte de alto rendimiento es que retornan con mucha motivación. No es fácil recuperarse de un parto y porque simplemente alimentar a Théo desgasta mucho. Entonces ha sido como reconstruirme nuevamente, volver a sentir la bici, volver a tener confianza, pero tener esos piecitos, esas manitos, esa sonrisa... eso motiva lo que sea. Yo creo que todo eso te saca de la zona y ya lo haces con una intención diferente a la que tenías antes, que era ganar la medalla y el campeonato para uno. Ahora es por tu familia y eso es más lindo”.
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¿Qué ha sido lo más gratificante de esta nueva etapa personal?
“Este tema de la maternidad es un reto grande. Es cambiar una vida, ritmos, pasas por dolor, aprender de un mundo completamente nuevo que viene sin instrucciones, pero que vale la pena 100 %. Es demasiado hermoso lo que aprendes y, sobre todo, lo que uno valora ahora. Hay que tener un bebé, tener a un nuevo ser en casa, para entender ese amor tan grande que uno puede sentir, para entender que uno sacrifica lo que sea por ellos. Es lo más lindo del mundo. Simplemente verlos crecer, ver que están bien, saber que se alimentaron bien, que hizo una siestecita es un triunfo gigante”.
Después del embarazo, ¿cómo ha sido el proceso físico y mental para volver a subirse a la bicicleta?
“Yo siento que nació Théo y nació también una nueva Mariana. Ha sido un proceso desafiante volver a ganar todo, de cero completamente porque no me montaba en la bicicleta hace más de un año. Entonces, retornar a ella, volver a ganar las fuerzas, la potencia, la resistencia... es un camino que apenas está lográndose. Entonces es de mucha paciencia, es como un nuevo capítulo que me faltaba a mí. En este momento te estoy respondiendo la entrevista sobre una bicicleta, y aquí seguimos entrenando y encontrando momentos en los que Théo me deje para hacerlo, pero ha sido muy bonito”.
¿En qué punto siente que está hoy de nivel atlético y qué le falta para volver a su mejor versión?
“No, mi nivel competitivo es que Théo tiene cuatro meses solamente. Fue un embarazo en el que me cuide mucho. Sí seguí haciendo ejercicio, seguí moviéndome por el bien de mi bebé, por el bien de un embarazo sano y por el bien mío, pero obviamente nada que ver con lo específico de un deporte. Entonces en este momento estoy reconstruyéndome, estoy en las bases, volviendo al peso que necesito, volver a ganar la masa muscular... Todavía falta mucho, mucho, pero estoy dando lo mejor de mí”.
Se ha escuchado la posibilidad de buscar clasificación a Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 tanto en BMX como en pista, ¿qué tan real es cierto esto?
“Bueno, todavía falta, no ha empezado ni siquiera la clasificación. Quiero primero reconstruir las bases. La pista es algo que sí, que de verdad me emociona bastante, me motiva, me da una opción que se me abre por ahí. El BMX sigue siendo mi amor, mi pasión, entonces obviamente no lo dejaré. Vamos a ver cuando vuelva a reconstruirme, cuando esté al 100 %, cómo me siento en las disciplinas e ir tomando decisiones, pero todavía no está tomada el todo”.
¿Siente que Los Ángeles 2028 podría marcar el cierre de su ciclo como deportista de alto rendimiento ?
“No veo Los Ángeles como un cierre de mi carrera, sino como un reto muy grande porque ya serían mis quintos Juegos Olímpicos. Entonces es como desde ya esa la meta de llegar. Pero hay mucho antes que quiero lograr. Quiero demostrarme y a muchas mujeres que sí se puede, que se puede volver a un nivel bacano, volver a sentir la bici bien y volver a tener metas con una nueva motivación y con alguien en la tribuna haciéndote barra, que motiva lo que sea”.
¿Cómo ve actualmente el nivel del BMX femenino en Colombia, qué deportistas jóvenes cree que están llamadas a tomar la posta y qué necesitan para consolidarse internacionalmente?
“El BMX femenino nuestro siempre ha sido muy bueno. Siempre hemos tenido una que otra mujer sobresaliendo en el mundo. Siento que hubo un recambio bastante fuerte y que hay que trabajar muchísimo en esos procesos para que no se pierdan porque hay niñas con talento. Entonces hay que darles fuercita por ahí para que no se vayan a perder los procesos, pero vienen niñas muy buenas en este momento. Te podría decir diez nombres al mismo tiempo, eso me llena de orgullo”.
Como integrante de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional, ¿cómo está viviendo ese rol fuera de la pista?
“Veo algo diferente. Yo siempre había visto el Olimpismo como una meta en ganar una medalla, pero no lo que hay que hacer para llegar allá, para tener unas justas, por ejemplo. La organización, el empeño, los sueños, la calidad humana que hay dentro del Comité Olímpico... La verdad me parece increíble lo que yo he aprendido en estos meses. Lo que se ve detrás, las decisiones que hay que tomar, que no son fáciles es nuestro mundo que está lleno de retos para que sea lo mejor para nuestros atletas. Es una responsabilidad muy grande, pero es muy bonita y me encanta seguir ayudando desde otro ámbito, lejos de mi bici, pero aportando a los atletas que son la razón de ser del Olimpismo con sus valores”.
¿Cómo recibió la nueva política del Comité Olímpico Internacional que restringe la categoría femenina a mujeres biológicas, y qué mensaje cree que envía esta discusión sobre el presente y el futuro del deporte femenino?
“El mensaje a las mujeres y a toda la discusión sobre el presente y el futuro desde el deporte femenino es decirles que sé y soy consciente de que el Comité Olímpico Internacional siempre va a querer equidad, justicia, que se hagan las cosas de la mejor manera por el bien de todo el mundo, de todos los atletas, y que las decisiones se toman con responsabilidad, por salud y respeto. Esa discusión llevó mucho tiempo, años, y ahora con una votación se definió que se van a hacer pruebas biológicas, genéticas en las competencias. Creo que es una discusión que no es fácil, que por los dos lados hay que entenderla y hay que respetar la decisión del Comité Olímpico Internacional y a todos los que quieran participar de la mejor manera de un proceso de ciclo olímpico”.
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