Era imposible saber cuántos aficionados, vestidos con la camiseta amarilla, había en esa calle de la ciudad más popular de Florida. Sin embargo, en las imágenes compartidas por futbolistas como Santiago Arias se veía una mancha del color de la camiseta que, tranquilamente, podía ocupar tres o cuatro cuadras frente al hotel. A vuelo de pájaro, más de 1.500 colombianos llegaron, con banderas y vuvuzelas, para darle energía a los futbolistas del equipo nacional.
“Tenemos mucho optimismo, esperamos que se nos de un buen resultado. Creo que el partido queda 2-0 con goles de James Rodríguez y Luis Díaz”, aseguró Juan Sandoval un aficionado que viajó desde Bogotá hasta Miami para ver el encuentro del seleccionado nacional, que busca terminar, por segunda vez en su historia como primero del grupo. La última vez que lo consiguió fue en Brasil 2014, cuando ganó los 3 partidos de su grupo.
El banderazo de Colombia fue masivo. Al igual que ocurrió en Ciudad de México, donde el seleccionado nacional jugó contra Uzbekistán en el estadio Azteca, y en Guadalajara, donde se enfrentó ante Congo, el acompañamiento de la gente llenó de ánimo a los futbolistas para seguir teniendo una buena presentación en la Copa del Mundo.