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¿Resucitó el elefante?: Así se hizo la primera serie documental sobre el Proceso 8.000

El 8.000: El presidente que se iba a caer ya está disponible en HBO Max. La producción, realizada por Quinto Color, está basada en la investigación periodística que hicieron Mauricio Vargas, Jorge Lesmes y Edgar Téllez sobre la entrada de dinero del narcotráfico a la campaña de Ernesto Samper.

  • Estos son Jorge Lesmes (arriba), Edgar Téllez (centro) y Mauricio Vargas (derecha), los periodistas que investigaron el Proceso 8.000 en la década de los noventa. FOTO quinto color / getty
    Estos son Jorge Lesmes (arriba), Edgar Téllez (centro) y Mauricio Vargas (derecha), los periodistas que investigaron el Proceso 8.000 en la década de los noventa. FOTO quinto color / getty
hace 2 horas
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–Mire, la realidad es que necesitan cinco mil millones de los cuales tienen conseguidos dos. Necesitan tres, de usted.

– Esos los hay.

– ¿Sí?

– Sí, eso está ahí.

– Claro, hijueputa, yo en cambio... No me dan ni cinco a mí.

– No, pues es que vos no nos podés arreglar la vida a nosotros.

A un lado de la línea estaba Alberto Giraldo, periodista y enlace de la campaña del entonces candidato presidencial Ernesto Samper, y al otro Gilberto Rodríguez Orejuela, el jefe del Cartel de Cali. Esa, al igual que otras llamadas entre ambos, quedaron grabadas en tres casetes que recibieron el nombre de Narcocasetes en junio de 1994, cuando salieron a la luz y abrieron la primera grieta de lo que hoy conocemos como el Proceso 8.000.

Siga leyendo: HBO anuncia serie sobre el Proceso 8000, ¿cuándo se estrena?

Con esa conversación arranca también El 8.000: El presidente que se iba a caer, la nueva serie documental escrita y dirigida por Luisa Orozco y Luisa Reyes, disponible en HBO Max, que después de 30 años reconstruye el caso a partir de la investigación que realizaron los periodistas de la Revista Semana Mauricio Vargas, Edgar Téllez y Jorge Lesmes. Este es el primer seriado sobre uno de los escándalos más relevantes en la historia de la política colombiana.

La producción, que tiene cuatro capítulos de poco más de 20 minutos cada uno, fue realizada por la productora colombiana Quinto Color y adquirida por la plataforma de streaming. Creada hace casi veinte años, entre los títulos de la compañía audiovisual están los documentales Jaime Garzón: Reportaje especial y La rosca nostra, que es la adaptación de otra investigación periodística que expuso cómo varias empresas se unieron ilegalmente para fijar los precios de productos básicos.

También produjo las series Emma Reyes: La huella de la infancia, sobre la artista y escritora bogotana, y la adaptación de La Vorágine, la novela de José Eustasio Rivera. Como lo muestran estos títulos, Quinto se ha especializado en contar historias de la vida real para el cine y la televisión, de llevarlas de un lenguaje –ya sea el periodístico o el literario–al audiovisual.

Lo mismo ocurrió en esta nueva serie, en la que el punto de partida, además del caso mismo, fue El presidente que se iba a caer: diario secreto de tres periodistas sobre el 8.000, libro escrito por Vargas, Lesmes y Téllez, publicado en 1996 por la editorial Planeta, que muestra el seguimiento y las revelaciones que los tres hicieron durante meses de la entrada de dinero del narcotráfico a la campaña de Samper en 1994.

La idea de convertir esto en una serie apareció hace cinco años cuando Jorge López Abella, fundador de Quinto Color y productor ejecutivo de El 8.000, contactó a Vargas, quien durante el escándalo trabajaba como director de Semana, para preguntarle por los derechos del libro, los cuales se encontraban libres. Tanto Mauricio, como Lesmes y Téllez, aceptaron la propuesta de revivir esta historia.

En esos primeros acercamientos, como le contó a EL COLOMBIANO José Lombana, también productor ejecutivo de la serie, se realizaron pensando en llevar a cabo una ficción inspirada en el trabajo de los tres periodistas. ”Pero cuando empezamos a recibir la información dijimos: esto es un documento fundamental para poder entender la magnitud de la historia de Colombia, también para nosotros saber la línea que debe tener nuestro proyecto y para que las personas puedan ver lo que realmente ocurrió”, aseguró.

Así fue el 8.000

Días antes del 19 de junio de 1994, día de la segunda vuelta presidencial en la que se enfrentaron Samper y Andrés Pastrana, este último llevó al despacho del entonces presidente César Gaviria tres casetes con grabaciones de las llamadas entre el periodista Giraldo y Rodríguez Orejuela, hablando sobre la entrada de alrededor de 3 millones de dólares de la época a la campaña de Samper, provenientes del narcotráfico.

Sin embargo, lo que hizo el mandatario fue enviarlos a la Fiscalía y así fue como, sin obstáculo alguno, Samper se convirtió en el presidente de Colombia más votado en la historia hasta ese momento. Con esos audios fue que Lesmes, quien en ese momento era jefe de redacción de la revista, comenzó a investigar el caso: su primer paso fue identificar a los hombres cuyas voces allí aparecían.

En agosto, nueve días después de la posesión de Samper, la Fiscalía archivó el caso de los Narcocasetes, asegurando que habían sido editados y que no habían sido obtenidos legalmente. Sin embargo, ese mismo mes, Alfonso Valdivieso Sarmiento asumió como nuevo fiscal general y reanudó la investigación sobre la financiación de la campaña.

Una de las pruebas clave del proceso fueron los libros contables que las autoridades encontraron cuando, en 1994, allanaron la oficina de Guillermo Pallomari, el chileno que trabajaba como contador del Cartel de Cali. En esos cuadernos estaban los montos y los nombres que los Rodríguez Orejuela habían dado a políticos de la época para que defendieran sus intereses.

Pero estas evidencias quedaron archivadas en Cali, donde, al pasar de las semanas, el proceso no parecía avanzar. Una de las carpetas fue registrada con el nombre “Expediente 8.000” –que fue el que se terminó popularizando, aunque después el caso sería ennumerado como el 24249– , el cual llegaría en 1995 a las oficinas de la Fiscalía en Bogotá por petición de Valdivieso. Es ahí donde entran los fiscales sin rostro, una figura que había sido creada a finales de los ochenta para proteger a los funcionarios que estaban detrás de las investigaciones del narcotráfico.

Lo que hace El 8.000: El presidente que se iba a caer es que, por primera vez, revela la identidad completa de los fiscales que trabajaron en este caso, quienes detallan cómo recibieron los primeros archivos, por qué decidieron colaborar con los periodistas y también algunos otros detalles inéditos sobre su trabajo.

“Llegamos a ellos en mesas de trabajo con los periodistas. Todo se hizo de la mano de la investigación periodística y de ellos, que también estuvieron involucrados en hilar todos los aspectos. Cuando les dijimos que los teníamos ubicados –porque esa parte sí fue una investigación propia– y que estaban dispuestos a dar la cara, hicimos una reunión con todo el equipo editorial. Nos encontramos en la sede de Quinto Color, recuerdo la primera vez, y ahí empezamos a darle esos puntos de giro y de quiebre a la serie”, contó Lombana.

La serie también incluye el testimonio del general Óscar Naranjo y de Robert S. Gelbard, subsecretario de Estado de Estados Unidos para asuntos de narcóticos entre 1993 y 1997, quien habla sobre cómo fue la relación diplomática entre ambos países y sobre el descontento de Estados Unidos frente a Samper, quien tuvo que calibrar constantemente lo que hacía para satisfacer la política antidrogas, pero también para mantener a gusto a los donantes de su campaña.

Dos de los personajes que querían que aparecieran en la producción son el mismo Samper, quien no aceptó, y Fernando Botero Zea, hijo del pintor Fernando Botero, gerente general de la campaña y ministro de Defensa del expresidente, quien fue condenado por recibir dinero del Cartel de Cali y también por apropiarse de este para beneficio propio.

Otra de las figuras relevantes del escándalo fue Santiago Medina, tesorero del exmandatario y quien terminó siendo un testigo clave en el Proceso 8.000 al confesar que sí recibieron millones de dólares del narcotráfico y que Samper estaba al tanto del acuerdo con los Rodríguez Orejuela.

En la serie, Lesmes relata cómo fue el encuentro que tuvo con él, fallecido en 1999 mientras cumplía su condena de 64 meses por enriquecimiento ilícito, en el que le mostró los registros de las cifras recibidas de los narcos y cómo era enviado el dinero en cajas de cartón envueltas en papel fucsia y con moño incluido, como si fuese un regalo.

Aunque las entrevistas de los periodistas y de figuras cercanas al caso fueron fundamentales, el uso de imágenes y videos de archivo fue crucial para la realización de El 8.000. Lombana menciona que incluso podría decirse que esta fue una serie más de escritorio que de rodaje, porque recopilar las grabaciones y publicaciones de la época y la posterior selección del material les tomó meses enteros.

“Recopilar ese archivo fue muy difícil porque se hablaba demasiado y, cuando se habla demasiado de las cosas, también pierden sentido o valor. Fueron tres años en los que encontramos demasiada prensa, pero, a la vez, todo era superficial, porque las cosas que estaban sucediendo eran exactamente lo contrario de lo que la prensa estaba divulgando. Creo que es el archivo más robusto que existe en audiovisual sobre el Proceso 8.000”, sostiene.

Para recrear algunas situaciones para las que no habían fotos ni documentos, lo que hicieron fue crear algunas escenas de pocos segundos con inteligencia artificial. Con esta misma tecnología también intervinieron algunas imágenes de los noventas para darles movimiento y así crear la impresión de que se trata de un video.

Un detrás de cámara periodístico

Después de treinta años, El 8.000 revela la minucia de la reportería periodística que hicieron Vargas, Téllez y Lesmes: muestra cómo es, en realidad, el acceso a fuentes; cómo se acordaban las reuniones secretas con los fiscales sin rostro y los altos y bajos que tuvieron que enfrentar durante meses en un trabajo que pudo tumbar al presidente.

“Nosotros dedicamos el 100 % de nuestro tiempo a la investigación. Cada uno tenía familia, esposas, hijos, y la presión tan enorme de las amenazas hacía parte del día a día. Pero los periodistas de esa época veníamos de algo más fuerte: toda la guerra contra el narcotráfico. Como reporteros, habíamos vivido momentos muy difíciles, muy fuertes y muy complejos de lo que era hacer reportería en la época de Escobar. Entonces, en el 8.000, toda esa experiencia nos permitió sopesar y equilibrar los momentos muy tensionantes que se vivieron durante la investigación”, le contó Lesmes a EL COLOMBIANO.

Más que el temor por la historia que estaban contando, uno de los desafíos que quedan en evidencia en la serie es la responsabilidad que tenían, que aumentaba cada vez que publicaban una nueva revelación. Tal vez uno de sus grandes temores era que les filtraran información falsa y cometieran un error que dañara la investigación.

Téllez, que en ese momento era jefe de investigaciones, considera que la sintonía de los tres también fue muy importante para sacar la investigación adelante. Su disponibilidad fue absoluta: sabían “exactamente cuál era la tarea que había que hacer, entonces siempre estábamos en la calle. Todo el tiempo, a las dos, tres de la mañana, buscando una fuente; ahí estábamos juntos”.

Sin embargo, al estar semana a semana trabajando en el mismo tema, tener perspectiva histórica era difícil, como considera Vargas. El primer ejercicio de no ver lo ocurrido solo con las gafas del presente ocurrió con el libro. En 1996, luego de ser investigado y de tener un proceso abierto en la Cámara de Representantes, el caso contra Samper fue archivado con 111 votos a favor y 43 en contra. En ese mismo año es que los periodistas publican el libro que aunque ya no esta disponible en librerías, sí se encuentra en bibliotecas.

Ahora, después de tres décadas, lo primero que han encontrado es que la historia se repite. Antes de que Gustavo Petro fuese elegido presidente, en abril de 2022, Ricardo Calderón reveló que Juan Fernando Petro, su hermano, se reunió en la Cárcel de La Picota con políticos condenados por corrupción y parapolítica supuestamente hacer promesas de no extradición y rebajas de penas a cambio de respaldo político. A ese escándalo se le conoció como El pacto de La Picota.

Más tarde, en 2023, Nicolás Petro, hijo del presidente, admitió que a la campaña de su padre ingresó dinero de manera irregular, proveniente de personas relacionadas con el contrabando y vinculadas con casos directos de corrupción y narcotráfico.

Por esos dos casos, la situación del expresidente llegó a ser comparada con el Proceso 8.000. En ambos casos, estos tres periodistas encuentran similitudes y diferencias, como que grupos criminales habrían financiado una campaña para recibir el favor del Gobierno. Son distintos, por ejemplo, en que lo ocurrido durante el anterior Gobierno ha tenido una serie de revelaciones y publicaciones, pero no un seguimiento tan minucioso como el que se hizo a mediados de los noventa.

“Yo creo que el Pacto de La Picota apenas ha comenzado a revelarse. Hay demasiadas cosas de fondo, porque tiene muchas conexiones: tiene elementos de paramilitarismo, todo lo relacionado con las negociaciones y las oportunidades con Calarcá, también está Papá Pitufo. Al Pacto de La Picota y a esa financiación le ha faltado mucha reportería e investigación para conocer la dimensión de lo que realmente ha ocurrido”, piensa Lesmes.

A pesar de que después del Proceso 8.000 se hicieron reformas para intentar controlar la entrada de dineros ilegales a las campañas y aumentar la transparencia electoral, en Colombia continúan presentándose irregularidades en la financiación política. Eso ha hecho pensar a muchos que la lección de ese escándalo no se aprendió, adicional a la impunidad en la que quedó el caso, en el que Samper, el principal señalado, nunca fue condenado, mientras que los eslabones menores sí pagaron.

Vargas, Téllez y Lesmes creen que en Colombia puede que no se haya dimensionado completamente la magnitud de lo sucedido porque un escándalo siempre termina tapando otro. Además, el público se cansa, llega un momento en que “no resiste más revelaciones”.

“Finalmente, las campañas siguen recibiendo dineros mal habidos y las sanciones son muy irrisorias. No hay una política de Estado realmente que ponga en cintura el manejo de esto. Entonces, yo lo he dicho: han pasado 30 años y la lección no se aprendió. Seguimos en lo mismo”, concluye Lesmes.

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Preguntas y respuestas

¿Dónde se puede ver la serie documental sobre el Proceso 8.000?
El 8.000: El presidente que se iba a caer está disponible en HBO Max. La producción tiene cuatro capítulos de poco más de 20 minutos cada uno.
¿Qué fueron los Narcocasetes del Proceso 8.000?
Los Narcocasetes fueron tres casetes con grabaciones de llamadas entre Alberto Giraldo y Gilberto Rodríguez Orejuela que salieron a la luz en junio de 1994 y dieron inicio a las investigaciones que posteriormente se conocieron como el Proceso 8.000.
¿Cuánto dinero del narcotráfico habría ingresado a la campaña de Ernesto Samper?
Según las grabaciones presentadas en la investigación, se hablaba de alrededor de 3 millones de dólares de la época provenientes del narcotráfico y destinados a la campaña de Samper en 1994.

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