La derrota lo golpeó fuerte. El colombiano Céiber Ávila lloró y seguramente lo sigue haciendo. Soñaba con una medalla para su pueblo, para Currulao, pero no le alcanzó. Según él y sus entrenadores, los jueces no lo favorecieron y mereció el triunfo.
El ruso Misha Aloian recibió el triunfo con decisión unánime de los jueces, una determinación protestada por los colombianos, que vieron ganador a Céiber, el antioqueño que no pudo con la derrota y ya piensa en retiro. Confesó que no tendría fuerzas para luchar cuatro años más.
Ávila siente que le falló a su pueblo, pero también sabe que lo dejó todo en el cuadrilátero. Ahora le queda apoyar a Ingrit Valencia en las semifinales de este jueves, para demostrar que el boxeo colombiano tuvo un resurgir...
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