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HISTÓRICO
Adiós a Miguel Escobar Calle
Iván Darío Upegui * | Publicado el 21 de septiembre de 2008
Un día se nos ocurrió hacerle un homenaje a León de Greiff en el Metro de Medellín. Hacía poco había conocido a Boris, hijo del poeta; famoso ajedrecista. Llamé por teléfono al maestro y luego de pedirle información y material para realizar una exposición sobre la vida y obra de su padre, me dijo: "Vaya donde Miguel Escobar Calle a la Biblioteca Pública Piloto. Él es la persona que más sabe de León de Greiff".

Tuve entonces el privilegio de conocer a un hombre sencillo, de vasto conocimiento y fino humor. Comenzó, de esa manera, una serie de homenajes que han venido convirtiendo a nuestro sistema de transporte en el escenario de una cátedra literaria, pues al bardo, autor de "Tergiversaciones", "Fárrago", "Nova et Vétera" y otros musicales poemas, siguieron autores de la talla de Porfirio Barba-Jacob, Tomás Carrasquilla, Fernando González, Marco Fidel Suárez, y, por último -y quizás sea esto lo más sorprendente- el novelista Manuel Mejía Vallejo, a los diez años de su muerte.

Quiso el albur que Miguel Escobar Calle -un hombre que había dedicado gran parte de su vida a hurgar en los archivos y la memoria de esta ciudad, y dar forma a la Sala Antioquia; gran amigo del señor de Ziruma, compañero de andanzas, promotor cultural, editor, coleccionista, experto en caricatura, arte, y mil cosas más-, cayera presa de un derrame cerebral, justo la víspera del homenaje al que con tanto empeño y dedicación se había entregado.

En el Salón Málaga -cerca de la estación San Antonio donde descubrimos un mural con imágenes del escritor jericoano, cuya rúbrica, coplas y fragmentos de sus textos han quedado impresos en un tren-, al ritmo de la música que él amaba, viendo bailar tango a su hermosa hija Maria Adelaida y escuchando un bolero en la voz de Dora Luz Echeverría, quien fuera la esposa del autor de "La casa de las dos palmas", despedimos también a Miguel Escobar Calle quien, sin saberlo, preparó el homenaje a su amigo, y, de paso, quiso ir a acompañarlo a la eternidad donde seguro darán continuidad a la tertulia y beberán ese vaso de ron que quedó empezado. Paz en su tumba.

* Jefe de Gestión Social y Servicio al Cliente, Metro de Medellín.