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HISTÓRICO
AKERMAN, EL ACÓLITO
  • AKERMAN, EL ACÓLITO |
    AKERMAN, EL ACÓLITO |
Por JUAN GÓMEZ MARTÍNEZ | Publicado el 13 de febrero de 2013

Otra vez Yohir Akerman deja ver su animadversión, rayando en odio, por la religión católica y por sus representantes. Aprovecha la reconocida libertad e independencia que da este diario a sus colaboradores para irse en contra de la religión que EL COLOMBIANO defiende. Ataca sin misericordia a los representantes de esa Iglesia, de nuestra Iglesia y, sobre todo, a su jerarquía. Repite lo que otros periodistas dicen en contra del Romano Pontífice sin conocer las realidades y la verdad.

La periodista que entendió lo que el Santo Padre dijo en latín, cuando anunció su renuncia, contó que pasó la trascendental información y se puso a llorar. Le preguntaron el porqué de ese llanto y contestó que desde cuando lo conoció hace años, lo entendió, se dio cuenta de su bondad, de su inteligencia, de su humildad y de todos los atributos que tiene Benedicto XVI.

Quien lo ha llegado a conocer, sabe que eso es cierto; es una persona amable, humilde, inteligente como ninguno, bondadoso, ilustrado, hombre de paz y todos los atributos que se requieren para gobernar a un pueblo católico repartido por todo el mundo.

Pero no es sólo el pueblo católico el que lo reconoce.

Hay que preguntarse cuál personaje mundial, cuál dirigente político, cuál gobernante conmueve al mundo entero en la forma como se vio el pasado 11 de febrero ante el anuncio de la renuncia del Papa. No es por un hombre perverso, por un hombre despiadado, por un hombre que "los máximos directivos de la Iglesia Católica, sobre todo el saliente papa Benedicto XVI, protege a sus victimarios".

No a los victimarios de la Iglesia, sino a los miembros de la Iglesia que Akerman quiere hacer aparecer como delincuentes protegidos por los altos jerarcas católicos.

Hablando de la pedofilia cometida por algunos miembros de la Iglesia y condenada por la alta jerarquía de la misma Iglesia, dice: "Sobre todo porque es una problemática hasta lo más alto del Vaticano, ya que la política de los altos mandos es no entregar a los curas que han cometido este delito".

Se le olvida al articulista que esos delitos fueron cometidos por fuera del Estado Vaticano y que los delitos deben ser juzgados en el país en que se cometen, que no hay acuerdos de extradición entre el Vaticano y otros Estados, que generalmente son nacionales del Estado donde se cometió el delito. La Santa Sede hace lo que tiene que hacer y es apartarlos de la Iglesia y que la justicia de cada país proceda con el juicio y la condena, si es del caso.

Afirma: "La documentación demuestra que el papa Juan Pablo II, que fue nombrado Santo después de su muerte, estaba en conocimiento de esto…" ¿Se habrá conocido un Santo en vida? Habla luego de una bóveda donde se encontraron documentos que comprometen a Ratzinger de haberlos ocultado. Lo importante que se debe saber es que todo este escándalo está basado en un documental de un productor de cine. ¡Toda una película es lo que le han armado al papa Benedicto XVI…

Una sola prueba de lo falso que dicen el productor de cine y su acólito colombiano: el 19 de mayo de 2006, el papa Benedicto XVI le exige la renuncia al fundador de una comunidad en México por supuestos abusos sexuales. Ese es otro de los casos que denuncia Akerman. Después de la renuncia es la justicia mexicana la que debió proceder.