Cuando las cuatro luces Led están encendidas, este helicóptero se nivela con el piso y simplemente se eleva. Y lo hace con la autonomía que le dan cuatro hélices que levantan 380 gramos de peso.
En 12 minutos que dura una batería, podrá alcanzar los 50 metros de altura, capturar fotos, hacer videos y dar información de la altitud que alcanza así como la velocidad a la que vuela.
No es un sofisticado equipo militar, ni es un objeto no identificado, sino que es un juguete de última generación, llamado AR Drone, del fabricante Parrot, que se controla desde un iPhone o un iPad.
Cuando el ingeniero electrónico Juan Camilo Molina lo eleva, pone sus pulgares sobre la pantalla del teléfono, comienza a observar lo que la cámara frontal ve. Dice que los helicópteros convencionales, a control remoto, requieren entrenamiento previo y muchas horas de experiencia para que puedan ser volados.
En tanto que con el AR Drone no hay que tener conocimiento previo, "gracias a los sistemas de estabilización de vuelo y al sistema de control intuitivo que provee el iPhone".
Pero ¿cómo se controla desde el teléfono? este sorprendente juguete, que tras de sí lleva cuatro años de investigación y desarrollo, crea su propia red de Wifi.
Algunas otras cosas sorprenden: el hecho de que utilice el acelerómetro del iPhone para voltear (hasta cierto ángulo); y la autocorrección de su posición, pues si un ventarrón lo impulsa, o alguien lo empuja, es tan autónomo que vuelve a su estado inicial.
Si por algún descuido, se golpea contra algún objeto, el sistema apaga sus motores de forma automática.
Todo un deleite para amantes de los gadgets y de los diseños de Apple.
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