Por las empinadas cuestas del corregimiento La Mansa, camino de El Carmen de Atrato, se hicieron fuertes los pedalazos de Julián David Arredondo.
El fortacho ciclista soñaba despierto con ir algún día al exterior, para hacer carrera; algo así como el curso completo; poder conocer de otras culturas y ser el líder de un equipo.
Con el Orgullo Paisa tuvo la oportunidad de salir de Ciudad Bolívar, para mostrar la cara ante los ojos del pedal; cumplirle a la pista, convertirse en un corredor completo y pedir espacio, con una sorpresiva victoria en la Clásica de Marinilla de 2007.
Sus colegas y amigos, Julián Muñoz y Fader Ardila, le ayudaron para que tuviera un espacio en Italia, cuando hizo parte del Massi Team.
Después pasó al cuadro Scap-Foresi. Tuvo varias victorias como aficionado y repetidas visitas al podio, hasta que del Nippo-De Rosa le echaron ojo para vincularlo y seguir un proceso en la élite que ha tenido brillo.
El año pasado llegó a ser líder del Tour de Japón, ganador de una etapa; segundo en el Premio de Kumano y cuarto en la Copa de Japón de ruta.
De ser un consumado clasiquero, de esos pedalistas que van duro en el llano y bien en la montaña, se convirtió en la franca opción de la cabeza de ratón antes que cola de león.
La venida a Colombia para rematar el año en el Clásico RCN con el Coltejer-Alcaldía de Manizales le sirvió de punto de referencia para una preparación de concentración total a finales de 2012, antes de encarar el Tour de Langkawi.
"¿Seré capaz"? Se preguntaba el nacido en Ciudad Bolívar hace 24 años, antes de viajar a Malasia, donde pronto obtuvo la respuesta que le hiciera al comisario-periodista John Freddy Valencia de Nuestrociclismo.com
En la helada cumbre de Genting Hihglands, donde antes habían triunfado siete escarabajos, a quien llaman Perico supo que estaba en el camino acertado en procura de algo grande: el liderato del Tour de Langkawi, en la que los colombianos, contado él, han ganado doce etapas, para dejar sentado el nombre de un ciclismo grande.
"Le di unos cuantos consejos y le dije que debía estar muy bien ubicado en la general de la etapa reina en Genting Higlands, porque la subida le podía favorecer", cuenta feliz Hernán Darío el Flaco Muñoz, el único corredor antioqueño que ha ganado, hasta ahora, la competencia más importante de ese lado del mundo.
Hoy, vestido de amarillo, con una diferencia de 1.15 sobre el prometedor holandés Pieter Weening (Orica), Julián David -1.65 de estatura-, busca el logro total, a falta de dos etapas, sobre todo llanas.
Ayer, el paisa tuvo de nuevo la colaboración y control de su equipo el Nippo-De Rosa, para llegar dentro del grupo que comandó el francés Bryan Coquard (Europcar), un pistero que le mete el diente a la ruta, después de célebres retos del omnium -Copa Mundo- con el colombiano Juanes Arango.
Falta poco para el remate en Kuala Terengganu Loop, donde Julián David aspira celebrar, acompañado por los colegas italianos, japoneses y argentinos, y su infaltable arete en la oreja izquierda.
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