Sí hay amores que duran 100 años y cuerpos que los resisten. Eso quedó demostrado ayer en la celebración del centenario del Independiente Medellín, cuando miles de hinchas del Poderoso se reunieron para marchar juntos al estadio Atanasio Girardot, en la denominada Ruta Centenaria.
Desde las 10:00 a.m. comenzaron a llegar los simpatizantes rojos al parque de San Antonio (centro de Medellín), lugar desde el que inició el recorrido programado para la 1:00 p.m. Llegaron con trapos, banderas, sombrillas, sombreros e instrumentos musicales. Vestidos con sus mejores pintas rojas, elegidas con sumo cuidado para la gran fiesta.
Camilo Atehortúa, uno de los líderes de la Murga, banda que ameniza y alienta con su música en los partidos de Medellín, sabía que si había un día para no silenciar sus instrumentos era este: "estaremos tocando durante toda la marcha y hasta las 11 de la noche en el Atanasio, porque eso y más, se merece esta institución". Ese sonido musical se confundió con la pólvora que hizo parte del festejo.
Por la mente de los hinchas no pasó el fracaso del equipo este año, el sentimiento de gratitud hacia una institución que, como cualquier hijo, los ha hecho sufrir, llorar, pero también reír, fue más fuerte. "Por eso somos la mejor hinchada del país, no vivimos de títulos, lo hacemos de la pasión que nos produce acompañar al club. Hoy estamos eliminados, pero acá estamos celebrando este cumpleaños", dijo Alexánder Rojas.
Los desprevenidos se mostraron abrumados por la marea roja: "que tal que estuvieran ganando", dijo uno de ellos mientras veía pasar a miles de personas cantando a todo pulmón su amor rojo.
El centenario se sintió y con fuerza, gracias a una hinchada que le desea a su equipo muchos años más de vida.
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