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Así se vive en las dos “ciudades” de Hidroituango

Tres mil setecientas personas, entre empleados de EPM y del consorcio CCC, habitan en campamentos.

  • Así se vive en las dos "ciudades" de Hidroituango | Los campamentos Villa Luz, del consorcio CCC Ituango, y Tacuí y Cuní, de EPM, tienen todas las comodidades para directivos y trabajadores. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA ECHEVERRI
    Así se vive en las dos "ciudades" de Hidroituango | Los campamentos Villa Luz, del consorcio CCC Ituango, y Tacuí y Cuní, de EPM, tienen todas las comodidades para directivos y trabajadores. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA ECHEVERRI
07 de junio de 2014
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En el corregimiento El Valle del municipio de Toledo, corazón del cañón del río Cauca, a más de 30 grados de temperatura viven 3.700 personas en dos "ciudades" que funcionan allí desde el año pasado.

Son los campamentos donde habitan los empleados de EPM y el consorcio CCC Ituango (Camargo Correa, Conconcreto y Coninsa Ramón H.) encargados de las obras de la que, en 2018, cuando empiece a generar los 2.400 megavatios de su capacidad, será la hidroeléctrica más grande del país: Hidroituango.

Producirá el 17 % del requerimiento estimado en Colombia. Y desde ahora, cuatro años antes, se siente el voltaje en la zona.

Villa Luz
Los campamentos están a cuatro horas de Medellín por la vía a Ituango, que ahora está perfectamente pavimentada, pero hace algunos años era destapada y el recorrido no tardaba cuatro sino diez o más horas.

De la carretera principal se desprende un acceso, también pavimentado y señalizado y, tras subir la montaña cinco minutos, se llega a Villa Luz, el campamento del consorcio. Veintitrés mil metros cuadrados construidos, en los que viven 3.200 personas.

Frente a diez buses blancos, decenas y decenas de personas componen una larga fila que avanza con rapidez, mientras los trabajadores del casino les van sirviendo suculentos almuerzos. Y eso que es sábado 31 de mayo, puente festivo, y muchos trabajadores salieron a descansar.

El menú: fríjoles, arroz, huevo, chicharrón, chorizo, carne molida, aguacate, ensalada, hogao, bocadillo y variedad de jugos.

Lejos de casa
Uno de los que come a esta hora es Herman Granados, un moreno grueso de 48 años, de Fundación (Magdalena), que labora como conductor de un convoy de mantenimiento.

"Las condiciones de trabajo son excelentes. Buena alimentación y buen pago", dice.

Lleva 11 meses en Villa Luz. Se queda 24 días seguidos y sale a cuatro a visitar a su esposa y su hija.

Trabajó en las centrales hidroeléctricas Porce III y La Miel (Caldas) y en la Ruta del Sol, proyectos en los que también tenía que pasar largos periodos por fuera de casa, pero no es indiferente. "Llevo 12 años sin la familia. Es duro dejarlas, pero ellas entienden", comenta.

Se levanta a las 4:30 a.m. A las 5:25 se sube a uno de los buses blancos que parquean frente al casino para transportar al personal, y en 20 minutos llega a la obra, en la que trabaja de 6:00 a 6:00, con una hora de almuerzo de 12:00 a 1:00.

A las 6:30 p.m., de nuevo en Villa Luz, come, juega cartas o ajedrez con los compañeros, ve televisión un rato y se acuesta a las 10:00.

Todos, en un restaurante
En Villa Luz conviven desde profesionales con doctorado hasta obreros que no han terminado la primaria. Y todos comen en el casino, el mismo menú. Claro, las cantidades y las preferencias de carnes, jugos o vegetales varían, según cada uno.

Una de las ayudantes de la cocina es Daniela Acevedo Aguirre, de Liborina. Tiene 20 años, es bachiller y quiere estudiar enfermería.

Simpática y algo tímida, cuenta que supo de esta oportunidad laboral por su papá. Envió la hoja de vida en 2013 y la llamaron el pasado enero. "Estoy muy amañada. Antes de empezar me dio un poco de susto. Pensé que el campamento eran carpas", apunta.

Y, oh sorpresa, cuando se encontró con salones de juegos y de televisión, piscina, canchas polideportivas sintéticas y en cemento, biblioteca, un centro médico operado por Sura y hasta un colegio, manejado por Comfenalco, en el que hay 200 personas terminando primaria o bachillerato.

El mono Alexánder Graciano Carvajal quiere culminar la secundaria. Es de Peque, tiene 24 años y se desempeña como ayudante en tendido.

El turno de noche, detalla, es de 8:00 a 8:00, con una hora de reposo a las 12:00. Les llevan la comida hasta la obra. Ya en el día, después de dormir, juega microfútbol y hace gimnasia. En Villa Luz trabaja un hermano suyo. "De Peque somos unos 50 acá, por buenos camelladores", anota.

De a cuatro por pieza
Los trabajadores duermen de a cuatro en cada habitación, hombres en unas y mujeres en otras.

El campamento tiene 20 bloques de tres pisos y son 30 piezas en cada uno. Además, se están construyendo otros cuatro bloques.

En ellas hay camarotes, ventiladores y cajones de seguridad para las pertenencias. Las paredes son de drywall. En cada piso hay ocho duchas y cuatro sanitarios.

El consorcio lava la ropa de todos, excepto la interior, que sí le corresponde a cada uno.

Las prendas se recogen, se lavan al otro día y se devuelven al siguiente. Para evitar confusiones, se marcan con números de bloque, habitación y cama.

Mary Luz Quiroz Zapata, coordinadora social del Proyecto Ituango de EPM, señala que, en total, hoy trabajan en Hidroituango unas 4.500 personas. De ellas, 1.790 son de los 12 municipios de influencia de la hidroeléctrica. Y en la construcción y el llenado de la presa, la cifra subirá a 5.500 empleos directos y 20.000 indirectos.

Es tanta la gente que hay actividades para todos los gustos. Entre ellas, bingos culturales y cine.

El centro médico lo opera Sura. Funciona las 24 horas y allí se prestan servicios de medicina laboral, consultas y exámenes de ingreso y de retiro, y hay ambulancias allí y en los principales frentes de obra.

Uno de los médicos explica que se presentan uno o dos incidentes de trabajo (lesiones mínimas) por día. Los accidentes, dice, son muchos menos. El más grave, uno del año en el que una roca cayó sobre un trabajador y lo mató. Ha sido la única muerte en el proyecto.

Tacuí y Cuní
Los funcionarios de EPM viven en Tacuí y Cuní, dos campamentos adyacentes que funcionan como una sola "ciudad". Están en la parte baja de la montaña, al pie de la carretera hacia Ituango, pero en la orilla contraria al del consorcio.

En ellos habitan 420 personas, pero los trabajadores llegan a 600, contando los que no duermen allí. Se encargan de la asesoría e interventoría de la obra, servicios generales y mantenimiento de frentes de trabajo.

Son 50.000 metros cuadrados construidos y 15.000 de zonas verdes. Dieciocho bloques de un piso en Tacuí y trece de dos y tres pisos en Cuní.

Las piezas cuentan con aire acondicionado y hay capilla en la que se confiesa y se celebran misas. Como en Villa Luz, hay un gran restaurante, piscina, cancha y gimnasio.

Nora Lucía Ramírez y Liliana Pino, madres cabeza de hogar, laboran en el aseo de estos campamentos y viajan a diario 45 minutos desde San Andrés de Cuerquia, su pueblo. Ambas se declaran contentas con su empleo.

Va el 22 % de la obra
Luis Javier Vélez Duque, vicepresidente del Proyecto Ituango de EPM, reporta que la obra física de la hidroeléctrica va en el 22 % de ejecución.

Afirma que la construcción y el mejoramiento de vías están terminados, excepto una que se está haciendo entre Hidroituango y Puerto Valdivia.

Recalca que se está cumpliendo el cronograma y que al final de 2018 la hidroeléctrica empezará a generar energía. El costo también sigue siendo el mismo: 5.500 millones de dólares.

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