El Dane acaba de publicar la cifra de crecimiento económico del primer trimestre de este año: 5,1%. Dos sectores jalonaron el dato: minero (9,4%) y agropecuario (7,8%).
Vale la pena analizar en detalle el comportamiento de ambos sectores, pues bajo ambos datos, se observan realidades muy diferentes. Antes de comenzar el análisis es muy importante tener en cuenta que estas cifras (el 9,4% de minería y el 7,8% de agro) se obtienen al comparar el primer trimestre de 2011 con el mismo período de 2010.
El sector minero creció a tan alta tasa (9,4%) básicamente por la fuerte dinámica de producción en petróleo, gas y carbón, los cuales muestran crecimientos de hasta 15,2%. Cuando se mira el crecimiento del sector minero contra el trimestre inmediatamente anterior (es decir, con respecto al período octubre-diciembre de 2010), y no contra el primer trimestre de 2010, se puede deducir que el sector minero está realmente disparado.
En efecto, al comparar la actividad minero-energética con respecto al último trimestre de 2010, se evidencia una tasa de crecimiento de 6,3%. Así pues, es claro que este sector viene disparado no sólo con respecto a los primeros meses del año pasado, sino también con respecto a lo que se observó a finales de 2010. Mejor dicho, su dinámica cada vez toma más velocidad. He ahí una verdadera locomotora.
El sector agropecuario, no obstante su altísimo crecimiento con respecto al primer trimestre de 2010 (7,8%), presenta una realidad muy diferente a la del sector minero. Cuando se analiza el crecimiento del agro con respecto al trimestre inmediatamente anterior (octubre-diciembre 2010), y no con respecto al primer período de 2010, se colige que el campo no está despegando. En ese marco de tiempo su crecimiento es mínimo: 1,1%.
Incluso, el que el sector agropecuario haya crecido tanto con respecto al primer trimestre de 2010, y tan poquito con respecto al último período de ese mismo año, puede ser indicativo de cierta desaceleración. A diferencia del sector minero, el agro estaría perdiendo velocidad.
En efecto, las cifras indican que el salto fuerte del sector agropecuario se dio, no en la primera parte de este año, sino durante el último trimestre del año pasado (creció 4,7% trimestral y 3,5% anual). Es decir, el salto se dio cuando se recogieron cosechas que, en el caso de cultivos transitorios, se sembraron entre abril y junio de 2010 y que, en el caso de cultivos permanentes o de tardío rendimiento, se sembraron desde 2009 o incluso antes. ¿Se está perdiendo el fuerte dinamismo en siembras de 2008, 2009 y principios de 2010?
Ahora bien, si se desagrega el comportamiento del sector agropecuario en sus diferentes componentes, el optimismo se sigue derrumbando. Se encuentra que el crecimiento de 7,8% para el agro obedece básicamente al incremento de la producción cafetera con respecto al primer trimestre de 2010: ¡36,6%! Por el contrario, actividades como ganadería y avicultura presentan dinámicas de 3% únicamente.
Por su parte, la producción maderera y piscícola no crecieron sino que cayeron (-3,6%).
Esto es preocupante si se tiene en cuenta que, para el segundo trimestre de este año, el sector cafetero probablemente exhibirá una fuerte caída en producción. Esto porque empezarán a sentirse, en los datos, el invierno y la roya. Más aún, el impresionante dato de crecimiento de la caficultura colombiana (36,6%) no refleja su realidad actual. Incluso, si se mide el crecimiento con respecto al último trimestre del año anterior, y no con respecto al primer trimestre de 2010, el sector caficultor cae: -0,7%.
Ojo, porque bajo la superficie de los datos, las realidades sorprenden.
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