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HISTÓRICO
BITÁCORA DEL SUBDESARROLLO
  • SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
    SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 22 de agosto de 2012

El pasado puente del 20 de agosto viajé por tierra desde Medellín a Cali en una visita familiar algo aplazada por las ocupaciones. La experiencia me dejó bastante preocupado por las perspectivas de desarrollo de nuestro departamento. Les comparto entonces la bitácora del recorrido, sobre todo del difícil tramo de la vía que corresponde a Antioquia:

-Versalles (kilómetro 40): la vía, demasiado estrecha, obliga a las tractomulas a esperar en las curvas para seguir su camino. Se forman caravanas de vehículos represados, volquetas, camiones, buses y particulares. Se avanza en una tediosa fila india.

-Santa Bárbara (kilómetro 50): la banca está hundida y el paso restringido. El Estado solo hace presencia con un aviso de precaución, como si se encogiera de hombros frente a los viajeros. El único esfuerzo para reparar el tramo lo adelantan algunos locales con palas y poco adelanto. Una matrona dirige la obra y a una cuadrilla de niños; el hueco permanece pero la limosna es sustanciosa.

-La Pintada (kilómetro 75): los “policías acostados” son “policías encubiertos”. Sin pintura y bajo la sombra de los árboles de matarratón, no avisan sino hasta que el carro se golpea contra ellos, llegan como una desagradable sorpresa para conductor y pasajeros.

-La Marina (kilómetro 100): ahora no solo los “policías acostados” se esconden, la carretera está en tan mal estado que los cientos de huecos se agazapan bajo las sombras de barrancos y árboles. La señalización es inexistente o gastada en el mejor de los casos. Con todo, es como caminar por un campo minado.

- La Felisa, Caldas (kilómetro 125): aparecen los guaduales y vuelven las montañas, la vía mejora notablemente, algunos problemas permanecen, pero el abandono no parece tan sistemático, ni la despreocupación tan irresponsable como en Antioquia. En Caldas recuperamos algo del tiempo perdido al inicio del viaje gracias a la Troncal del Café, el alivio se convierte en humillación cuando entramos a las vías del Valle del Cauca. Una enorme doble calzada va desde Cartago hasta Cali, luego de nuestros inconvenientes por Antioquia, la diferencia es como el cielo y la tierra.

La falta de vías constituye el mayor y más claro desafío de desarrollo y competitividad para Antioquia. Las comparaciones pueden ser odiosas, por supuesto, pero necesarias para mantener los asuntos en perspectiva. La nación, el departamento e INVIAS no pueden seguir ignorando una situación que se repite por casi todas las carreteras de Antioquia, la desidia e irresponsabilidad pública en este sentido tienen que terminar.