Juan Arredondo dice que Armado con una cámara: vida y muerte de Brent Renaud, el documental por el que está nominado a los Óscar 2026, es “el último proyecto que uno quisiera hacer”. Y no por la dificultad técnica o por los reveses propios de cualquier producción, sino porque este trabajo de 37 minutos es la historia de la pérdida –pero también de la vida– de quien fue su amigo y colega, el documentalista Brent Renaud.
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Compitiendo por el premio en la categoría de Mejor Cortometraje Documental, este trabajo sigue la historia del primer periodista estadounidense asesinado en 2022 en la guerra entre Ucrania y Rusia, mientras desempeñaba su oficio. El 13 de marzo, en Irpín –una ciudad ubicada a pocos minutos de Kiev–, el fotoperiodista colombiano fue víctima de un atentado junto a Renaud, en el que este último falleció tras recibir un disparo en el cuello.
Armado con una cámara, dirigido por Daniel Renaud, hermano del periodista, y producido por él y Arredondo, además de narrar la vida de Brent, es también una reflexión sobre el periodismo y, por ende, de la democracia. EL COLOMBIANO conversó con Arredondo.
Es muy difícil ver Armado con una cámara sin, por lo menos, derramar una lágrima...
“Sí, yo sé que es fuerte; es un documental difícil de ver. Y créeme que este es el último tipo de proyecto que uno quisiera hacer. Son esos documentales en los que uno piensa: ‘Uy, nunca me imaginé que íbamos a terminar haciendo una película sobre uno de nosotros, sobre un amigo’.
Pero creo que no solo tiene que ver con Brent, por el tipo de documentalista y de persona que es, sino también con la necesidad de reflexionar sobre el estado del periodismo a nivel mundial, que hoy está siendo amenazado. En algunas partes ya lo estamos viviendo, y aquí también empezamos a sentirlo.
En el lugar donde estoy ahora hay una preocupación muy grande: ya no solo se trata de grabaciones, sino de interceptación de celulares. Es decir, la situación está cambiando muy rápido”.
Brent y usted fueron amigos y colegas por muchos años. ¿Cómo se conocieron?
“Yo conocí a Brent porque los dos fuimos becados en Harvard. Tengo una anécdota muy curiosa: durante el primer mes, él faltaba a casi todos los eventos y a las clases. Yo pensaba: ‘¿Este tipo quién es? ¿Cómo es posible que le estén dando todo y no aparezca?’. Me parecía rarísimo.
Al mes, un día me llamó y me dijo: ‘Juan, me quedé por fuera del apartamento, perdí las llaves. ¿Puedo caer en tu apartamento?’. Esa noche llegó con Chai, su perrita, y empezamos a conversar. Ahí entendí que llevaba tiempo durmiendo en un sleeping bag porque no sabía que tenía que alquilar un apartamento amoblado, ni comprar muebles, ni camas. Con el tiempo entendí que esas dificultades tenían que ver, en parte, con su autismo. No como un impedimento, al contrario: yo creo que esa era una de sus grandes fortalezas. Brent podía hacer cosas que muchos no podíamos, aunque la parte social a veces le costara más.
¿Qué los llevó a Brent y a usted a Ucrania?
”Lo que finalmente nos llevó a Ucrania fue que estábamos trabajando en una serie documental sobre el estado de los refugiados y desplazados a nivel mundial. Habíamos identificado al menos cuatro países para contar estas historias, y uno de los focos era Centroamérica.
En Centroamérica decidimos trabajar con un enfoque de género. Queríamos mostrar qué pasa con las mujeres, pero también con la comunidad LGBTQ+, que cruza estas rutas siendo víctimas de las mismas violencias y, muchas veces, de formas aún más extremas: explotación sexual, abusos y agresiones.
Después estuvimos en Grecia, en la frontera con Albania, donde hay un campo de refugiados muy grande en el que viven afganos, sirios, iraquíes y personas provenientes de distintos países de África, todos intentando entrar a la Unión Europea.
Cuando en febrero comenzó la invasión rusa a Ucrania, nos preguntamos si ese conflicto podía hacer parte de la serie. Al principio decidimos esperar, pero rápidamente vimos que las cifras de personas buscando asilo en Europa ya se acercaban a los dos millones. Entonces dijimos: ‘Sí, vámonos’”.
¿Cómo recuerda el día del atentado?
“Para ese momento ya llevábamos siete u ocho días de haber llegado y recuerdo ese día con muchísima claridad, incluso la hora exacta del ataque. Recuerdo la mañana, cuándo nos levantamos, qué desayunamos.
Algo que vivimos constantemente en Ucrania eran los puestos de control: retenes por todas partes, casi de manera permanente. Cada uno era un filtro. Teníamos que parar, abrir la cajuela del carro, mostrar los documentos, explicar quiénes éramos. Arrancábamos y, unos metros más adelante, otro retén, con exactamente la misma dinámica. Cuando finalmente llegamos a Irpín, nos retuvieron un tiempo. Los militares estaban esperando porque había un toque de queda hasta cierta hora. Solo después de eso nos dejaron continuar.
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Yo podría contar casi minuto a minuto todo lo que pasó hasta el momento del ataque. Aun así, también tengo vacíos de memoria, lagunas. Después de ese incidente regresé a Ucrania un año más tarde para grabar y hacer el mismo recorrido. Entrevisté al conductor y a personas que habíamos conocido allí.
Ese material no termina en este documental, pero ese regreso me ayudó mucho a aclarar esas nubes en la memoria: entender qué pasó y qué no. Ese 13 de marzo sigue muy presente en mi día a día. No pasa un solo día sin que recuerde algo de lo que ocurrió. Es algo que siempre se queda ahí”.
¿En qué momento ese grabar para recordar se transformó en el corto?
“Yo diría que el documental nace de manera muy orgánica [...] Todo se activa realmente cuando regreso a Estados Unidos. Craig fue quien trajo el cuerpo de Brent, se encargó del entierro y del funeral, algo que aparece en el documental. Después de eso, volvió a visitarme al hospital y ahí empezamos a hablar de la idea de hacer un documental, no tanto sobre Brent, sino sobre lo que había ocurrido y todo el material que habíamos grabado durante esos días en Ucrania.
Como ya teníamos estas otras imágenes, decidimos empezar a trabajar con ese material. Mi recuperación fue larga y lenta: entre nueve y diez meses, trece cirugías, fisioterapia. Durante ese tiempo Craig empezó a editar y a hacer los primeros cortes, y juntos comenzamos a explorar distintas estructuras para el documental.
Al principio hicimos entrevistas entre nosotros y pensamos que el foco podía estar en el estrés postraumático. Incluso grabamos sesiones de terapia, tanto individuales como grupales. Fue ahí donde empezó a tomar forma la idea de que teníamos que hacer algo con todo lo que había pasado. Más adelante entendimos que no se trataba solo de contar lo ocurrido, sino de que el documental era, en esencia, sobre Brent. Decidimos hacerle un tributo. Al mismo tiempo, veíamos cómo, con el paso de los meses y de los años, los ataques contra periodistas seguían aumentando. Entonces el enfoque se amplió: queríamos que fuera un homenaje a Brent, pero también a todos los periodistas que arriesgan su vida para cubrir estas historias”.
Una de las escenas más fuertes del documental es cuando muestran el cuerpo de Brent. ¿Qué discusiones hubo detrás de la decisión de incluir este tipo de imágenes?
“Fueron muchas conversaciones, sobre todo alrededor de ese tema. Al principio yo no estaba de acuerdo. Pensé que no deberíamos mostrar el cuerpo. Creo que era más mi propio trauma, porque me parecía una imagen muy fuerte. Se habló mucho de cambiar la edición, la secuencia, de quitar ciertas cosas, pero al final la decisión se tomó porque Craig me dijo algo que era muy cierto: ‘¿Por qué vamos a sanear la muerte de mi hermano? Si todas nuestras carreras han consistido en ir a estos lugares, en documentar la crueldad de la guerra, en mostrar cómo la gente es víctima y cómo la guerra los afecta, ¿por qué lo vamos a sanear ahora? ¿Porque es un periodista americano, occidental, blanco, o como lo quieras llamar? ¿Por qué hacerlo?’. Y al final creo que esto era lo que Brent también hubiese querido.
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Nosotros tenemos un pacto y es que si a alguno le llega a ocurrir algo, lo primero es seguir grabando, no parar de documentar lo que estaba ocurriendo, y luego traer el cuerpo del otro, si se llega a esa situación. Esa fue la razón final. Entonces le dije: ‘Sí, tienes toda la razón’. Siguen siendo imágenes impactantes, pero también representan ese acceso por el que uno, como periodista, lucha tanto: llevar al espectador a ese momento íntimo que es un hermano recuperando el cuerpo de su hermano, llevándolo de regreso, con la mamá y la hermana esperándolo en el aeropuerto. A veces a la gente se le olvida que hay familias, que hay seres queridos que esperan a un periodista o a nuestros colegas en casa, esperando que regresen sanos y salvos, y en este caso no fue lo que ocurrió”.
¿Cómo transformó el atentado y el documental su concepción y forma de hacer periodismo?
“Yo creo que, si algo me dio el documental, fue reafirmar esa creencia y esa pasión que tengo: la certeza de que el periodismo es sumamente importante para nuestra sociedad y para la democracia, por el rol y el papel que juega, y por la necesidad de llevar los hechos, sobre todo ahora que hay tanta desinformación. Siento que cada vez es más importante lo que hacemos [...]
Al final teníamos un lema: nosotros no seguimos horarios, seguimos historias. Y nunca hemos dejado de trabajar así. Creo que, si algo le aprendí a Brent, fue a ser muy metódico y disciplinado en lo que hacía y en lo que hacemos. Esa devoción por la historia, por escuchar con compasión a las personas, sigue estando muy presente.
Y como amigo, extraño mucho las charlas. Él me apoyaba mucho en mi trabajo, creía en mí y le gustaba la fotografía y los proyectos que yo hacía. Extraño poder tener esas conversaciones simples, decirle: ‘Mira, tengo esta idea, ¿qué te parece?’, y escuchar otras perspectivas. Son muchas cosas las que extraño de él, pero también me dejó todas esas enseñanzas”.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Quién es Juan Arredondo?
- Es un fotoperiodista y documentalista colombiano, productor y sobreviviente del atentado en el que murió Brent Renaud.
- ¿Dónde y cómo murió Brent Renaud?
- El periodista fue asesinado el 13 de marzo de 2022 en Irpín, cerca de Kiev, mientras documentaba la invasión rusa a Ucrania.