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"CAPTURADO CABECILLA DE LOS RASTROJOS"

  • MICHAEL REED H. | MICHAEL REED H.
    MICHAEL REED H. | MICHAEL REED H.
15 de abril de 2012
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El titular se repite: "Capturado importante cabecilla de los Rastrojos". Una y otra vez: "Capturado máximo cabecilla de los Rastrojos". Y otra: "Capturado presunto cabecilla de los Rastrojos". Nos lo cuenta la Armada y la policía: caen, caen y caen cabecillas.

Si los titulares fueran ciertos, los Rastrojos tendrían que ser la organización criminal con más cabecillas en el mundo. Hay cabecillas por todo lado y semana tras semana cae uno nuevo. ¿Será que sí? Después de tantas capturas, el anuncio de los resultados operativos parece más propaganda que realidad.

Parte de la guerra es propaganda, pero la propaganda tiene que ser creíble. Tiene que estar orientada a lograr algo y estar basada sobre hechos reales o, al menos, sobre análisis que orienten la acción psicológica. La propaganda es parte de la sucia guerra (y de cualquier tipo de democracia).

La propaganda existe; incluso, algunos dicen que es necesaria. Pero, todos -tanto vendedores de ilusiones como fabricadores de ideología- saben que esta tiene sus límites. La repetición prolongada del mismo cuento hace que el mensaje pierda efecto, especialmente, si todo sigue igual. El disco rayado cansa.

En el caso de los cabecillas de los Rastrojos (que caen y caen), yo ya no entiendo qué es lo que se busca. Los anuncios semanales parecen una farsa. Esperen, no puede ser: otra captura de un máximo cabecilla.

Hagan una rápida exploración en cualquier buscador de internet, ingresando como criterio: "capturado cabecilla de los rastrojos". De tantas entradas, el buscador completará la frase por usted. Y el resultado es apabullante: 151.000 hits.

Hay registros desde 2006 de capturas de "máximos, importantes, principales y presuntos". Han caído en todo lado -Chocó, Nariño, Valle del Cauca, Cauca, Antioquia, La Guajira, Córdoba e, inclusive, en el estado Táchira en Venezuela -con los más variados motes- Talibán, el Paisa, la Negra, Maniquemao, Felipe, Guarín, Mateo y Brandon. Caen, caen y caen.

Yo no dudo que se estén capturando muchos miembros de estos grupos. Desafortunadamente, hay muchos. Pero, ¿qué se saca con presentarlos como cabecillas? No es serio y la noticia pierde credibilidad.

El último parte lo dio la Armada Nacional: "Capturado presunto cabecilla de 'los Rastrojos' en Chocó". Esto fue al inicio de abril, se trató de la aprehensión de alias Ñoño. Sí, cayó el Ñoño en Bahía Solano.

Un momento. Hay otro. Última hora (mientras escribo esta columna) en El Heraldo: "Policía capturó a cabecilla de 'los Rastrojos'". Cayó Julio en el norte de Barranquilla.

Estos anuncios de capturas de cabecillas no pueden ser lo que se busca en la lucha contra estos grupos. Tanta cabecilla capturada conduce a un malpensado al sendero del escrúpulo: ¿quién está protegiendo a quién? O ¿Quiénes serán los verdaderos cabecillas?

El ejercicio que he planteado se puede replicar con los Machos, los Urabeños, los Paisas o Renacer. Algunos son más populares que otros, pero el resultado es el mismo: caen, caen y caen cabecillas, en todo lado y a toda hora.

Soy consciente de la repetición en esta columna.

Su desespero es el mío y, también, reflejo de mi punto: así como tiene poco sentido esta reiteración, la propaganda oficial de las capturas de cabecillas también carece del mismo. ¡Huy!, esperen, no puede ser: otro capturado: cayó "el Cosmo" en Guaranda.

¡En serio! Caen, caen y caen.

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