Los hay negros como el carbón, otros donde el sol no se oculta nunca, muchos enormes y tan cerca de su estrella que se mantienen como pollo rostizado.
Toda clase de ejemplares se encuentra en el zoológico de los planetas extrasolares, que acaba de marcar un hito.
La Enciclopedia de Planetas Extrasolares que alimenta el astrobiólogo Jean Schneider, del Observatorio París-Meudon, cuenta ya 702 planetas en otras estrellas distintas al Sol.
Es uno de los dos rastreadores de planetas. El otro, Planet Quest, de la Nasa, contabiliza 687. ¿La diferencia? Las incertidumbre generada en la detección y posterior confirmación, dice Mike Wall en Space.com.
Siete centenares de planetas en menos de 20 años tras el descubrimiento del primer exoplaneta, un conjunto planetario alrededor del púlsar PSR B1557+12, detectado en 1992 hacia la constelación de Virgo a unos 1.000 años luz de distancia.
Un púlsar es el remanente de una explosión de supernova, que gira a velocidades casi inimaginables.
La marca de 500 se había alcanzado apenas hace un año, en noviembre de 2010, y los 600 se alcanzaron hace dos meses, cuando astrónomos del European Southern Observatory anunciaron de un solo golpe el hallazgo de 50 planetas.
Pero la lista pasará seguramente de 2.000. El telescopio espacial Kepler de la Nasa, que se enfoca desde 2009 a una pequeña región del cielo entre las constelaciones del Cisne y la Lira, ha hallado 1.235 posibles planetas pendientes de confirmación, De esa lista, 25 ya fueron refrendados.
La gran mayoría de exoplanetas, 648, se han encontrado por el sistema de velocidad radial y solo 29 por observación directa.
Rarezas
Toda suerte de cuerpos en distintos puntos de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Lo importante, explica Wall, no es el número, sino el conocimiento que se gana de esos mundos que en ocasiones parecen desafiar las leyes del universo.
Así, Kepler 7b, con 1,5 veces el diámetro del gigante Júpiter, pero con solo la mitad de su masa se convierte en el planeta más liviano conocido, casi como una espuma o pedazo de fomi.
El sistema Kepler 11 semeja una lata de sardinas: seis planetas empacados en un espacio menor a la distancia Venus-Sol. El año del más pequeño dura solo 10 días.
TrES-2b es un gigante gaseoso es el más negro de todos los detectados: absorbe más del 99 por ciento de la luz que le llega.
Si de rarezas se trata, así como hay un planeta carbón, otro es un enorme diamante: Wasp-12b. La gravedad de su estrella le ha dado forma de huevo y pierde su atmósfera a pasos acelerados. Su atmósfera es muy alta en carbono. A tal presión, este forma grafito o diamantes, por lo que ese planeta podría ser el diamante más grande de que se tenga noticia.
Kepler 16 orbita dos estrellas, por lo que si tuviera habitantes tendrían doble amanecer y doble ocaso. Pero es tan frío y gaseoso que se duda pueda tener alguna forma biológica, aunque William Borucki, principal investigador de Kepler cree que "este hallazgo confirma una nueva clase de sistemas planetarios que podría albergar la vida".
En medio de todo, no se ha encontrado un planeta tipo Tierra, aunque la búsqueda, con Kepler, se afina.
"Hay cero indicaciones de que las sorpresas hallan terminado", según Greg Lauglin, de la Universidad de California en Riverside citado por Space.com.
La meta de Kepler es precisar qué tan comunes son los planetas tipo Tierra. No ha hallado alguno, pero hay varios candidatos.
Si tienen vida o no, es otro asunto. Cero y van 700.
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