También la automotriz Chrysler dio a conocer la estrategia que emprenderá para volver a los terrenos de la operación rentable y eficiente.
Como su colega General Motors, los principales retos están en el mercado de Estados Unidos, pero el programa presentado tiene un alcance global.
Plata, empleo, producción
La estrategia presentada por Chrysler (que agrupa a las marcas Chrysler, Jeep y Dodge) contempla una petición de fondos adicional, reducción de producción y también la reducción de plantilla de trabajadores en unos 3 mil puestos.
La compañía solicitó 5 mil millones de dólares de ayuda pública, adicionales a los 4 mil millones de dólares que ya se le otorgaron.
Esto con el fin de afrontar "el declive sin precedentes en el sector del automóvil".
La previsión de ventas contemplada por los directivos de la organización para este año, proyecta una colocación de 10.1 millones de carros nuevos. Esta es la cifra más baja en comercialización de autos en Estados Unidos de los últimos 40 años.
Por su parte, la proyección media de ventas entre el 2009 y el 2012 habla de 10.8 millones de carros por año.
Para adaptarse a esta nueva realidad, Chrysler reducirá su producción en 100 mil unidades y venderá activos por valor de 300 millones de dólares entre otras medidas de recorte de gastos.
El plan de reestructuración de Chrysler no incluye la desaparición de ninguna de las marcas de la compañía, pero sí la eliminación de tres modelos: PT Cruiser, Aspen y Durango.
Durante una rueda de prensa posterior a la presentación del plan, el presidente y consejero delegado de Chrysler, Robert Nardelli, advirtió que aunque el plan presentado al Departamento del Tesoro incluye el escenario de la quiebra, esa opción no es deseable.
Nardelli explicó que la quiebra costaría a cada contribuyente estadounidense unos mil 200 dólares, un coste mucho mayor que la concesión de los 5 mil millones de dólares de ayudas.
Cabe anotar que la firma estudia también una alianza con la italiana Fiat.
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