Fueron más de 15.000 personas las que desde tempranas horas de ayer marcharon en Medellín, en la conmemoración del Día del Trabajo.
Esta vez la multitudinaria fiesta fue para reclamar puestos de trabajo cuando la ciudad tiene uno de los índices más altos de desocupación del país, según el Dane. Medellín es, después de Ibagué, la ciudad con el mayor número de desocupados. La cifra de marzo se ubicó en 18 por ciento.
Carlos Julio Díaz, presidente del Central Unitaria de Trabajadores en Antioquia, dijo que a la alta tasa de desocupación hay que añadirle la tercerización en la contratación y la fuerte crisis económica que está haciendo que muchas empresas opten por despidos masivos, sin medir las consecuencias sociales.
"Es lamentable que una ciudad que se caracterizaba por el empleo esté padeciendo por un alto nivel de desocupación. Y eso es lo que está reclamando la gente en esta marcha, una de las más grandes de los últimos años".
La marcha comenzó en el parque de La Milagrosa y terminó en La Alpujarra. Nicolás Domínguez fue uno de los que por primera vez decidió salir a las calles a protestar por la política laboral.
A juicio del hombre, de 34 años, en la actual crisis económica, las empresas están optando por despedir gente, "lo que es un método facilista y dañino para todos".
Desde el balcón de su casa en la carrera Carabobo, Ofelia Palacio aplaudió a los miles de asistentes porque, según dijo, hay que dejar claro que el trabajo es lo importante para el desarrollo de la sociedad.
La lúdica fue uno de los elementos que más llamó la atención durante la movilización. El sindicato de trabajadores de la industria tabacalera mostró una obra de teatro callejera. Reinaldo Medina, presidente de la agremiación sindical explicó que la presentación tenía como objetivo reivindicar los derechos laborales en una coyuntura en que no están garantizados.
En la obra se personificaron las cooperativas de trabajo, las multinacionales, los obreros, los estudiantes, Hugo Chávez, Evo Morales y otros roles en los que se dejó ver desde su óptica la realidad laboral.
Jesús Pascual también salió a marchar con la incertidumbre de no tener empleo desde hace 15 días, cuando recortaron personal en la empresa de textiles en la que estaba. Aseguró que salió a la calle para exigir respeto por la estabilidad laboral. Ese fue el clamor general.
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