Imagina uno a los funcionarios del Ministerio de Hacienda pensando cómo complicarle la vida al ciudadano: "Si el RUT se saca fácil, habrá que enredarlo". Y emiten un Decreto que va en contravía de todos los conceptos de la antitramitomanía. Se sabe que al burócrata le apasionan los trámites, pues éstos justifican su acomodo en la nómina estatal. Por eso, si el RUT se podía tramitar con relativa facilidad, había que hacerlo más difícil. Con el agravante escandaloso de obedecer a lo que se ha denominado "legislación a domicilio". Con favorecimiento directo, indisimulado, a un sector. En este caso, al bancario. Que el Ministro de Hacienda haya salido luego a decir que no, que entonces se elimina el requisito de la cuenta bancaria, viene a demostrar, además de la irresponsabilidad, la frivolidad con que se asume la potestad reglamentaria en Colombia, creando normas caprichosas de nulo beneficio social. Porque, aparte de los nuevos requisitos de ley, habrá que esperar los otros que se saquen de la manga los funcionarios de la Dian.
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