Con 135 frentes de trabajo instalados actualmente sobre las carreteras del Departamento, empleando cerca de 926 trabajadores en la ejecución de labores de reparación y mantenimiento, la Gobernación confía en que en los dos años que le restan de gestión entregará en el mejor estado los 23.189 kilómetros de rutas en que está ramificada la cartografía vial regional.
En especial, el foco son los 4.675 kilómetros de vías secundarias y 17.000 de las terciarias, que le corresponde intervenir por competencia.
El resto, 1.514 kilómetros, son las vías primarias que son responsabilidad de la Nación, pero que la administración departamental también tiene su cuota en grandes proyectos, como por ejemplo las concesiones viales o las Autopistas de la Prosperidad.
Para este propósito, el Departamento ha contado con recursos superiores a los 17 billones de pesos que surten varias fuentes: Gobierno nacional, Invías y valorización. También se destaca un préstamo por 72.310 millones de pesos que el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, le otorgó a la Gobernación en la gestión anterior para la rehabilitación y el mantenimiento de vías afectadas por inviernos pasados, y que la Secretaría de Infraestructura Física, liderada por Mauricio Valencia Correa, rescató para invertir desde 2012 a la fecha.
Y la plata se iba a perder
Cuenta el Secretario que cuando estaban haciendo el empalme para recibir la administración en 2011, encontraron la disponibilidad de dichos recursos, que como recuerda el diputado Rigoberto Arroyave, Presidente de la Asamblea de Antioquia, estaban "quietecitos", sin ningún destino, por lo que se llevaron una gran sorpresa, pues incluso existía la posibilidad de que se perdieran por no invertirlos dentro de la vigencia estipulada.
Hoy, ese dinero aún rinde, y se ve en casi todos los rincones de la geografía antioqueña, en los que hasta ahora se han ejecutado 68 mil 652 millones, con cerca de 56 vías rehabilitadas, en municipios como Urrao, Nariño, Sonsón, Betania, Yalí, Toledo, Ituango, Belmira, Vegachí, y muchos otros más.
Caicedo hace parte de ese lote de poblaciones en las que se ha aplicado este recurso. El acceso al municipio desde Medellín está siendo estabilizado en un tramo destapado de 38,2 kilómetros desde el sector de La Usa, en la carretera que proviene desde las partidas hacia Santa Fe de Antioquia.
Esa intervención, que incluye además nueve muros de contención, requiere 530 millones de pesos.
El alcalde, Gerardo Caro, agradeció la atención que le están brindando a la vía, puesto que ahora llegar hasta el casco urbano toma dos horas y media, la mitad el tiempo que antes demoraba el viaje.
La subregión que hasta ahora más dinero ha recibido de este préstamo es Oriente, que solita ha disfrutado de 16.032 millones de pesos, mientras que entre Norte y Bajo Cauca han percibido 9.041 millones. La diferencia, explica la Gobernación, no se debe a otra razón que esto depende de las necesidades y requerimientos que se han identificado, y no por preferencia alguna por un sector u otro.
Retos e hitos
La conservación, el mantenimiento y la reparación de las vías de Antioquia es para el secretario Mauricio Valencia todo un reto, que en el camino, de acuerdo a su visión, se deben ir logrando hitos que les permitan no solo a su equipo rendirles cuentas a los antioqueños, sino a los usuarios disfrutar de rutas que si bien no les ofrezcan las condiciones esperadas, como por ejemplo que todas estén pavimentadas, sí que haya un tránsito fluido, en calzadas afirmadas y estabilizadas.
Uno de los retos más difíciles de cumplir es el de entregar vías pavimentadas, como reclaman la mayoría de municipios. Es una tarea difícil, según explica Rafael Nanclares, Gerente Operativo de la Secretaría de Infraestructura del Departamento: este tipo de intervención cuesta 2.000 millones de pesos por kilómetro.
Significa que se necesitarían cerca de 12 billones de pesos, algo así como el presupuesto anual de Antioquia, con lo que se tendrían que sacrificar recursos para salud, educación, y otros sectores más.
Por mejorar
Y es que por más ambicioso que sea el plan de la Gobernación, aún hay cosas que se deben mejorar, advierte el Presidente de la Asamblea, Rigoberto Arroyave.
De acuerdo con el diputado, hay subregiones que aún tienen falencias en sus rutas, como por ejemplo Urabá, que presenta un atraso importante en este concepto, y también el Bajo Cauca. "Hay municipios, además, en los que es evidente la necesidad de intervenir sus carreteras internas, como Nariño y Heliconia", por mencionar solo dos casos.
Otro de los pendientes, y que es un reclamo frecuente, es que los contratistas no concluyen sus labores, y dejan las obras por la mitad, o sin alcanzar el punto final.
El conductor Juan Carlos García, de la flota Rápido Ochoa, contó que en su trayectoria de 14 años transitando a diario la carretera entre Medellín y Jardín, ha visto cómo las obras de mejoramiento no llegan hasta ese municipio, y se quedan en Andes o en Hispania.
El diputado Arroyave avala esa queja, y asegura que ese mal se puede combatir exigiendo a los responsables los cierres financieros, que garanticen que los recursos no se les van a acabar en la mitad del camino, como ha acontecido en hechos pasados.
El secretario de Infraestructura, Mauricio Valencia, reconoce este reto como uno de los más importantes por resolver en su gestión: "Nuestro objetivo no es solo hacer obras puntuales, sino volver y mantenerlas en buen estado".
Hasta ahora, como lo evidencian los alcaldes, los diputados y los mismos usuarios, la labor sobre las vías es palpable. Más de 1.919 kilómetros que han sido intervenidos con obras de estabilización, parcheo, recuperación y reconstrucción de la estructura, con afirmado, y la reposición de pavimento, dan cuenta de que las máquinas no están quietas. En dos años se dará la calificación definitiva.
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