La sentencia contra uno de los oficiales del Ejército destituido de una guarnición militar en Norte de Santander, lo describe como uno de los fomentadores de los falsos positivos en esta parte del país.
Además, señala que la entrega de personas que luego eran presentadas como muertas en combate con la guerrilla, fueron regalos de los paramilitares a la extinta Brigada 15 que tenía su centro de operaciones en Ocaña.
El Juzgado Penal del Circuito Especializado de Descongestión de Cúcuta, condenó a 35 años de prisión al coronel retirado Gabriel de Jesús Rincón Amado, exjefe de operaciones de esa organización militar, por el asesinato de un mototaxista.
El oficial, que cayó en la purga de 27 militares en octubre de 2008 por el asesinato de civiles inocentes, fue delatado por un cabo, según la confesión consignada en el fallo de primera instancia.
“El cabo segundo Gutiérrez Salazar confiesa que de Gabriel de Jesús Rincón Amado, en su calidad de teniente coronel y jefe de operaciones de la Brigada Móvil 15, así como del coronel Herrera Fajardo, surgió la idea de los falsos positivos”.
"Eran quienes fomentaron, encabezaron, dirigieron y financiaron la organización criminal, pues ellos presionaban y daban las órdenes, pues dice que siempre estaban presionando por resultados operacionales”.
El juzgado que tomó la decisión contra el coronel en retiro, advirtió que los llamados regalos recibidos por la tropa del Ejército, de parte de los paramilitares para luego presentarlos como resultados operacionales, tenían otro efecto, que buscaba que los paramilitares fueran enterados por la tropa de cualquier operativo que desarrollaran, con el fin de que despejaran la zona y, además, los dejaran delinquir.
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