El anuncio de un concierto con el artista favorito estremece de emoción a sus seguidores quienes, con tiempo, ahorran y hacen lo que sea por conseguir las boletas.
Se quejan de los altos costos o preparan con tiempo el grupo de amigos que le harán compañía. Sin embargo, casi ninguno se detiene a pensar el trabajo que hay detrás de esa boleta para lograr un espectáculo que lo satisfaga y sea inolvidable.
Desconocen que luego de una difícil negociación para cuadrar la agenda del artista, un concierto conlleva una enorme logística en la que se invierten muy altas cifras de dinero, así como muchas semanas de trabajo.
Así lo confirman Nicolás Díez Rico, de Decorstand; Alejandra Rivas García, de Equipo Matriz e Igor De Villa, de Escenario Producciones.
Los dos primeros son diseñadores de espacios y escenarios, e Igor un ingeniero mecánico y son expertos en la puesta en escena de grandes eventos en Medellín.
Un oficio que muchos envidian "porque pueden gozarse el concierto gratis", cuando en realidad su trabajo y responsabilidad difícilmente les permite pensar en algo diferente a que no se presente una sola falla.
Explican que para el montaje de un gran escenario es vital que el empresario les haga partícipes de todo el proyecto. Así inician un acompañamiento que conlleva una investigación del tema el que, a la vez, les permitirá elegir el lugar más adecuado para su realización.
Como diseñadores que son, se concentran en su trabajo en busca del equilibrio de los espacios, la buena visibilidad del artista y el diseño más óptimo para la presentación.
"No somos expertos en luces ni en sonido. Eso se lo dejamos a los que saben", explica Alejandra Rivas. Sin embargo, agrega, es fundamental para el buen éxito del concierto que el trabajo se haga en llave con ellos para obtener finalmente un resultado excelente.
Otro aspecto que consideran muy importante es el que se refiere al presupuesto. "Siempre quieren que las presentaciones sean únicas, excepcionales e inolvidables. Y para cristalizar esos sueños, como ellos quieren, el tema del presupuesto es básico", explica Díez.
Es a partir del monto de la inversión que los diseñadores dejan volar su imaginación para presentar sus propuestas y transformar los espacios.
"Lograr escenarios de impacto requiere altas sumas de dinero porque implica la aplicación de alta tecnología, mucha creatividad y muchos sesos", afirma Alejandra.
Casi al unísono estos expertos coinciden en destacar que estas inversiones no siempre las entienden los empresarios, y mucho menos los asistentes, para quienes el precio de una boleta siempre será muy alto.
"Para nosotros es importante que la gente sienta algo especial que lo vincule con el espacio y la presentación", señala Alejandra.
Lo cierto es que el trabajo de estos diseñadores y organizadores es arduo, de extensas jornadas antes, durante y después de un concierto, y les genera muy altos niveles de estrés.
Los tres confesaron que a pesar de lo extenuante que puede resultar estar detrás de bambalinas, con una responsabilidad tan grande, es lo que les gusta hacer y lo hacen con pasión, así pocos se enteren de este oficio invisible.
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