Como sumidos en una resaca ya habitual despiertan los barrios de la comuna 11, Laureles. Por la avenida 33, la carrera 70 o la calle Colombia, fluye el tráfico; mientras en Florida Nueva, Carlos E. Restrepo y Conquistadores no se desvanece aún la última noche de fiesta. Desde temprano, en algún rincón, esperan los que viven de lo ajeno y encuentran allí las oportunidades para el delito.
El mayor Andrés Segura, comandante de la estación de Policía Laureles, es consciente de esa presencia de la delincuencia común, al afirmar que la zona es considerada como "la despensa" para muchos ladrones.
El hurto de automotores, el fleteo y el microtráfico de estupefacientes son temas que han ocupado los primeros meses de gestión de este oficial, al cabo de los cuales afirma que ha tenido resultados en la lucha contra estos delitos.
Según el mayor Segura, se venían registrando cuatro o cinco casos de fleteo diarios, los cuales se han reducido a dos o tres en la semana.
En cuanto al hurto de vehículos, una de las mayores preocupaciones de los vecinos, el comandante sostiene que este delito se ha reducido en un 36 por ciento durante los dos últimos meses.
En lo que va corrido del año, de 458 carros robados en el área metropolitana, en la jurisdicción de Laureles se han concentrado 131 casos.
La Policía destaca la tendencia a la reducción, que en el Valle de Aburrá es de 32 vehículos con relación al mismo periodo del año pasado; mientras que a la fecha, en la comuna, la cifra es menor en tres casos en comparación con el primer semestre de 2010.
Destaca mejoría
Para la autoridad, los dos últimos meses en Laureles han sido productivos contra el hurto y otros delitos. Se han incautado 30 armas de fuego; se han incrementado las capturas por hurto de vehículos en 67 por ciento; se han inmovilizado 1.500 motos, con frecuencia vinculadas a acciones delictivas, y se ha triplicado la incautación de estupefacientes.
"Al fleteo, por ejemplo, le declaramos la guerra", sostuvo el mayor Segura. "Estaban acostumbrados a cometer hurtos a diario, pero eso se acabó", sentenció.
El padre Joaquín María Vargas, de la parroquia de Santa Gema, en el barrio La Castellana, siente que "aunque la seguridad no se ha recuperado del todo, tiende a mejorar".
"La situación ha mejorado, pero puede todavía la gente estar sintiendo esa realidad de inseguridad reciente", sostuvo el sacerdote.
"Creo que la saturación del comercio en medio de una zona residencial sí afecta a la comunidad. Me parece que hay muchas quejas por el ruido", apuntó en cuanto a la convivencia.
Robos persisten
Pese al balance, algunos residentes como Dolly Yepes consideran que la situación en materia de seguridad sigue siendo crítica.
"Por lo menos estoy enterada de unos siete carros robados a personas conocidas en el último mes", señaló.
Sin embargo, Dolly, administradora de varios conjuntos residenciales en Laureles, no cambiaría el sector para vivir en otra parte.
"Vivo muy contenta en Laureles, porque tengo mi oficina aquí cerca de mi casa, porque vivo cerca de mi iglesia, de los bancos, porque hay comercios, supermercados y facilidades de transporte".
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4