El ex jefe de informática del DAS, Rafael García, ha quedado en libertad gracias a la condescendiente política de beneficios legales que existe en Colombia.
Es sorprendente que una persona condenada a once años de prisión, cumpla su pena con tan sólo cuatro años tras las rejas, y obtenga una rebaja de dos y medio más por colaboración eficaz con la justicia. Si bien el señor García ha sido pieza fundamental en los procesos de la parapolítica, por sus declaraciones contra funcionarios y políticos de la Costa Atlántica, la sociedad esperaría una rigurosa sanción por la comisión de los delitos por los cuales fue condenado.
No se entiende la laxitud en la aplicación de estas penas, por lo que consideramos conveniente comenzar una reflexión sobre el beneficio por colaboración que consagra el Código Penal.
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