Juan Pablo Culasso es un supercerebro, aunque a él le parece que es solo el título con el que se quedó por haberse ganado el programa de NatGeo que tenía ese nombre. Juan Pablo, ciego de nacimiento, es capaz de identificar y memorizar los cantos de los pájaros. Tiene oído absoluto.
Ahora anda recorriendo Colombia, por el documental ¿A qué suenan tus ojos?, que realiza Ana Cristina Monroy, y en el que él es el protagonista.
¿Cuándo descubrió que tenía oído absoluto?
“Con mis clases de piano, porque al aprender la escala, do re mi fa sol la si, y los sostenidos y bemoles, con mi padre íbamos y salíamos al campo con la familia y yo me entretenía tirando piedras al río y esas piedras, cuando caen en el agua, hacen una nota musical, y yo empecé a decir esa es re, esa es do, esa es mi, y la profesora nos dijo que eso se llamaba oído absoluto, que era la capacidad de identificar notas musicales con una precisión muy grande. No se le dio importancia al principio, se pensaba que era algo común, pero uno después se entera que es una persona de cada 10 mil o cien mil que lo tiene. Entonces uno ya empieza a estar en un grupo más diferenciado”.
¿Siguió con las clases de piano?
“Toqué nueve años piano, lo dejé cuando tenía 16, un tanto rebelde, ya no quería más, pero por suerte se mantuvo la educación musical, que es lo que me permite hoy fusionarlo con el asunto que es el canto de las aves. Yo estudié teoría, qué es una escala, los acordes, qué es la melodía, la armonía, que son los conceptos que yo utilizo para grabar el canto de un ave. Toda la información de un ave yo la almaceno en mi cabeza es a través de relacionarla con conceptos musicales”.
¿Cuándo llegó los de los pájaros?
“Es desde siempre, porque mi padre tenía pajarera y él me contaba lo que había, y ya uno le tomaba el gusto, se memorizaba los nombres, pero empecé a tener noción de que podía memorizarme muchos sonidos porque teníamos una enciclopedia en casa con muchísimos cantos, pero no de nuestro país, Uruguay, sino de Europa, Estados Unidos, aunque eso no fue un impedimento para que yo dijera esta ave que estoy escuchando es esta, tal otra. A partir de ese momento él intenta y me consigue unos casetes de audio, de aves de Uruguay y Argentina. Empiezo a escuchar esos casetes como algo teórico, me los memoricé muy rápido, pero nunca había tenido el chance de aplicar ese conocimiento en campo, de manera profesional, con biólogos, trabajando en una investigación mucho más seria. Cuando tengo la posibilidad de hacer mi primera salida de campo, es decir, a ver —yo digo ver, pero entiéndase ver como escuchar, como fui criado en una familia en la que todos mis hermanos ven, yo digo ver como algo natural. Muchas veces hago chistes de mí mismo, pero yo digo voy a ver la tele, tal diario, tal revista. Para mí es lo mismo, porque yo veo de otra manera—, tengo el chance de salir a escuchar aves con esos biólogos a mi lado y digo, este es tal cosa, esta tal otra, y claro, se sorprendieron mucho porque era la primera salida e identificaba mucho. Realmente no es algo común y es en esa salida que me presentan el equipo de grabación de sonidos, que yo siempre digo que es amor a primer toque. A modo de anécdota la primera especie que grabé fue un martín pescador mediano. Ahí todo empezó, no siempre con la misma intensidad, porque hubo algunos años que fue menos, por cuestiones de estudio. Cuando quería grabar los equipos me los prestaban, mi padre arduamente ahorró y me pudo comprar en 2008 mi primera grabadora y micrófono propios. En 2011 doy mi primera conferencia, nunca lo había dicho, ni creí que me fuera a ir tan bien. Sigo grabando y en 2013, pienso que es la primer frutilla de la torta, uno empieza después de diez años a cosechar frutos, llega lo de National Geography. Por todo eso es que ahora me encuentro en Colombia”.
¿Por qué grabar pájaros?
“A mí grabar las aves me trae tranquilidad. Es una experiencia muy bonita, sobre todo porque estudié música, entonces, que la naturaleza me dé su música, es realmente increíble. Para la gente es muy interesante porque el 99 por ciento está acostumbrada a ver una imagen, un video y no le presta atención al sonido. Cuando yo les empiezo a mostrar las diferentes fases de un sonido, las personas quedan maravilladas porque los ojos le sacan todo el contexto, pierden toda la atención a los sonidos, se quedan, yo diría en una burbuja visual, que no les permite escuchar realmente, porque tienen sus sonidos sí, pero no los saben utilizar. En mi charla intento justamente abrir los oídos. El título es Sonidos invisibles, pero al final siempre digo, ojalá que ahora los sonidos se empiecen a hacer más visibles para ustedes”.
Usted ve con el sonido...
“Veo con el sonido, tengo la forma de acceder a la misma información que vos tenés con tus ojos. Una página web, yo accedo con la misma computadora, pero con un programa que me habla lo que está en la pantalla. Si vas a ver una escultura pequeña, por ejemplo de un ave, y si existe la forma de tocarla, yo voy a poder verla con mis manos. Estamos viendo la misma información de otra forma”.
¿Escucha cosas que nosotros no?
“No. Te diría que así como existe la imagen en HD, mi oído me permite el HD también”.
En el documental hará un recorrido por Colombia, pero ya empezó. ¿Qué ha conocido?
“Es una Colombia vibrante, muy alegre, hospitalaria. La gente, el pueblo colombiano es muy gentil. La primera impresión es que uno se siente en casa. En relación a sonidos, estuvimos ya en Amazonas, en El Retiro, en Río Claro. Sonoramente el Amazonas me sorprendió mucho. Es muy difícil grabar en el Amazonas, porque hay sonidos de motores de embarcaciones, de generadores, de aviones que pasan. Entonces uno cree a veces que alejándose muchísimo de la “civilización” puede obtener sonidos más puros, pero no siempre es así y por el contrario, ahora en Puerto Triunfo, que tuve el chance de grabar dentro de la Cueva del cóndor y estamos a poco menos de 1.400 metros de la carretera. El ambiente es muy aislado, prácticamente no hay contaminación acústica. Entonces es muy interesante eso, que a veces uno encuentra sonidos naturales puros, donde menos se lo imagina”.
¿Entonces es un supercerebro?
“En realidad yo lo tomo como un reconocimiento a mi trabajo. Si llegué hasta National Geographic y pude participar, es porque los diez años anteriores estuve grabando sonidos de la naturaleza y lo estoy haciendo bien. El premio es una consecuencia, muy buena porque mejoré mis equipos infinitamente, pero no me da ningún tipo de ego, ni me siento diferente. Supercerebro es un título de un programa, yo no me lo creo”.
¿Qué le dicen esos sonidos de la naturaleza?
“Para mí es una orquesta en la que no tengo que pagar entrada. Siempre está ahí, de maneras diferentes. Uno no sabe qué música va a escuchar. Entonces es siempre una página en blanco que es escrita cuando uno va a grabar, pero que no tiene control, eso es lo más lindo. Uno no tiene control de lo que va a escuchar y a grabar”.
¿Siempre es capaz de identificar qué pajaro es?
“Siempre intento, a veces puedo, a veces naturalmente que no, porque cada pájaro tiene cuatro o cinco cantos diferentes. A veces es un poco difícil, pero a veces el simple hecho de estar en ese lugar y contemplar para mí ya es suficiente. Antes no, porque yo quería identificar todo. Hoy, me gusta saberlo, pero no en el momento. Si tengo que esperar un poco más, que alguien llegue y me dé orientaciones, perfecto, pero antes, yo quería saber qué es. Hoy estoy más en algo de contemplar”.
¿Por qué dice que nació mal programado?
“Como chiste digo que yo nací ciego, mal programado. Es un humor ácido que tengo. Aunque para el oído si me programaron muy bien”.
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