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HISTÓRICO
EL PODER DEL MIEDO
  • EL PODER DEL MIEDO |
    EL PODER DEL MIEDO |
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 27 de febrero de 2013

No puede ser que miles de personas vivan sitiadas por el crimen en Medellín; que el derecho básico a moverse, pero más importante aún, que el poder tomar decisiones sin temer consecuencias arbitrarias, sean violentados con impunidad, es inaceptable.

El asesinato de dos niños en la parte alta de la comuna 13 la semana pasada nos mostró la degradación a la que pueden llegar estas prácticas intimidatorias. En efecto, el hecho se puede entender como una demostración de poder, un mensaje macabro para la población de la zona, las familias de las víctimas e incluso la ciudad en general: "miren lo que podemos hacer".

Es una lógica que nos aterra, pero innegablemente poderosa. La idea de que por medio de la barbarie se puede dominar a otros seres humanos, de que el miedo es uno de los principales motores de la conducta humana, de que a punta de violencia se ejerce la tiranía sobre otros hombres.

Luego de estos terribles hechos, el alcalde Aníbal Gaviria anunció la creación de una "Consejería por la vida, la reconciliación y la convivencia". Pero las fronteras invisibles no son un asunto de convivencia; no se pueden explicar desde la intolerancia o la resolución violenta de conflictos cotidianos, sino desde el control territorial violento por parte de estructuras delincuenciales que defienden sus negocios ilegales.

Sí, dejémonos de eufemismos, nos enfrentamos a criminales que ganan su poder de la fuerza y capacidad para producir miedo en la población.

El pasado martes 26 se anunció la renuncia del secretario de Seguridad de la ciudad, Eduardo Rojas León. Casualmente, el día después de que Gallup presentara su encuesta sobre la popularidad de personalidades nacionales, en la que el alcalde Aníbal Gaviria perdió 18 puntos de aprobación, probablemente culpa de la controversia por la actualización del predial y su manejo de la situación de seguridad.

Lo significativo, y también frustrante del asunto, es que pareciera que las encuestas tienen un mayor impacto en el cambio de las políticas y la permanencia de los funcionarios que los mismos problemas o las exigencias ciudadanas.

Y si quieren mejorar el nivel de denuncia y apoyo ciudadano, como sostiene todo quien se involucra en el asunto de seguridad de la ciudad, deberán combatir primero la silenciosa tiranía del miedo a la que, en muchos lugares de Medellín, los criminales tienen sometidos a sus habitantes.