Entrando a la casa de José, donde queda La Finca Estudio, solo se ven pedales de guitarra eléctrica, amplificadores, una que otra guitarra, un órgano de teclas de colores en el que pocos reparan la marca y en el que de cuando en cuando toca uno que otro compositor.
Más adentro, después de la sala, que es un sofá con unas sillas y una mesa donde hay más circuitos de sonido, está el patio, donde se descansa de los acordes y se les da unas caladas a unos cuantos cigarrillos.
José Pablo Arbeláez, que además de componer y de convertir el sonido en códigos para que así quede eternizado en discos compactos, también pinta y hace de esos dos artes un solo ser que se van muy bien. Lo que deja en pintura es la respuesta visual de lo que solo se oye.
Así es Matute, la banda de José, así es Deseo, el primer álbum de Matute, que se lanzó en el Barrio Colombia con un concierto que fue puro sonido y no más; que en resumen es lo que es el álbum, una especie de ser que es tres y uno y también dos más: FedericoGoes en el bajo y AdánNaranjo en la batería.
Deseo, el álbum que tiene 11 cortes y en el arte está compuesto de rojo, blanco y negro, no tiene pretensiones de fusiones como las que tanto se escuchan hoy, ni está lleno de frases manidas y modernas que solo entienden los muchachos menores de 20 años. Es un álbum de un trío de rock. Es un álbum de música que no es precisamente para la radio.
Al escuchar a Matute hay que tener en cuenta que es ese rock que no necesita ni prefijos ni sufijos. Rock que suena a los setenta, a los ochenta a los noventa, que suena a Nueva York y a Londres, esto se evidencia en canciones como Ecos, Dosis, Miedo, Deseo, Cerca de ti, Wild love. Temas de fuerza y no más de cinco acordes, de letras descarnadas y surreales: “Miedo matando, miedo asechando... Y te invade este silencio abismal... Matamos por miedo, odiamos por miedo...”. “Y al fin nos vamos a tener siempre, rómpeme la piel. Y aquí estarán las ánimas para guardarnos, vamos a ser almas del edén”.
Matute y Deseo son el fruto de los acordes y la pintura, son el fruto, como dice el propio José, de lo que viven todos: los amores fallidos y los sufrimientos de cuando en cuando, los miedos a la oscuridad y a los ruidos de la noche en una finca de Santa Helena, la fragilidad de todos, las infladas pretensiones de la mayoría.
En 11 canciones se resume el trabajo de más de diez años, de la incansable búsqueda de algún sonido exacto, si es que lo hay. Matute no es rock colombiano ni paisa ni nada, Matute es rock y ya n
Matute es una banda de rock con 10 años de existencia, que presenta su primer trabajo. En total son guitarra, batería y bajo, al estilo de otros tríos de rock famosos, como Soda Stereo.
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