Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

EL VICEMINISTERIO DE LA TRISTEZA

  • EL VICEMINISTERIO DE LA TRISTEZA |
    EL VICEMINISTERIO DE LA TRISTEZA |
04 de noviembre de 2013
bookmark

"Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-, el pueblo al aplaudirle le decía: eres el más gracioso de la tierra y el más feliz... Y el cómico reía". Así inicia el poema Reír llorando, de Juan de Dios Peza, sobre la vida del cómico inglés David Garrick a quien los médicos del siglo XVIII recomendaban ver para curar la depresión.

Nicolás Maduro, con sus geniales ideas, se está pareciendo a Garrick. Eso sí, con la sutil diferencia de que todo lo que sale de su boca no cura la depresión. Por el contrario, la ahonda.

El anuncio de la creación del Viceministerio para la Suprema Felicidad del Pueblo es quizá el nudo de la perfecta tragicomedia protagonizada por el gordito de bigote que multiplica los penes en vez de los panes. Este adefesio burocrático impulsará programas sociales ya existentes como la Misión José Gregorio Hernández, la Misión Negra Hipólita, la Misión Hijos de Venezuela y la Misión en Amor Mayor, programas cargados de populismo con los que embelesa a millones que se tragan el carretazo de que la revolución bolivariana es la salvación. ¿Como es de fácil vender aire, cierto?

Por un instante demos el beneficio de la duda a Maduro. ¿Por qué carajos a este tipo le interesa el tema de la felicidad? Lo más sensato que pude descubrir dentro de su idea es que un Estado responsable debe hacer felices a sus conciudadanos. En ese sentido, valerse de un indicador como la felicidad puede ser lógico, pues hay teorías que la relacionan directamente con el bienestar de la gente.

El reino de Bután es un ejemplo de aplicación teórica. Allá, en el Himalaya, la gente y el gobierno son conscientes de que lo que vaya en contra de promover la felicidad no sirve, no funciona. Repito: la gente y el gobierno, en un proceso colectivo, son los que definen. Cosa muy diferente a lo que pasa en Venezuela, donde su presidente cree que un puñado de arroz a la semana, como en Cuba, hace feliz al pueblo.

Con los años de dominación de la vaca loca chavista es imposible hacer una correlación entre la felicidad y el bienestar de la gente. Por más animados, gozones, dichararechos y de buena actitud que sean los venezolanos, la felicidad les vale un pito cuando no hay papel higiénico para limpiarse la nalga ni cuando toca hacer horas de fila para recibir unos cuantos litros de leche. Por eso, la propuesta de Maduro cae en el plano del delirio, el mismo que tuvo el emperador romano Calígula, nombró cónsul a Incitatus. ¿Quién era Incitatus?, pues nada más ni nada menos que su caballo.

El devenir histórico de cada nación se marca por situaciones particulares (dictaduras, cambios de gobierno, guerras, autoritarismo, socialismo, democracia, en fin). Así se ha construido la humanidad. Ese es el mundo que nos tocó vivir. Hoy, Maduro quiere marcar historia como si estuviéramos en la novela 1984 de George Orwell: llenando al pueblo de cañazos populistas para meter su autoritarismo que de por sí es bastante tropical. Hoy, como están las cosas, a los chamos se les ajusta perfecto la última parte del poema sobre Garrick: "El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas, aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas".

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD