Por la ineficiencia en la recuperación de dineros públicos en los procesos de responsabilidad fiscal están a punto de perderse 6,4 billones de pesos, según el auditor General de la República, Jaime Ardila Barrera.
En diálogo con este diario, dijo que la situación fiscal del primer semestre de 2012 es preocupante. El único departamento que se salva es Antioquia. Dice que su despacho ha encontrado, a lo largo del país, que el 80 por ciento de la contratación “se hace a dedo”.
¿Cómo está la situación de las contralorías?
“Hay unos contralores que acaban de empezar y están motivados. Algunos se están acondicionando, como el caso del contralor de Pasto que llegó hace tres meses y cuenta que la persona que estuvo allí en los primeros meses, se gastó todo el presupuesto del año y que no sabe qué hacer. Para eso estamos preparando un proyecto de ley que haga una reingeniería al sistema de control fiscal colombiano”.
¿Cuáles son los desafíos?
“La reestructuración del control fiscal. Para modificar por ejemplo el periodo de los contralores, queremos que sea de seis años, que no coincida con los cambios en los gobernantes, a fin de romper esa manguala entre los gobernantes y sus contralores, que se convierten en una cuota burocrática. También vamos a cambiar las formas de elección, queremos hacer un concurso de méritos y ampliar los requisitos. Queremos que el tema de responsabilidad fiscal no lo manejen las contralorías, sino un tribunal o cortes de cuentas. Esto porque en la recuperación de la plata nos ha ido muy mal, la recuperación solo es del 9 por ciento, es decir, del total de hallazgos no recuperamos casi nada. Hoy cerca de 6,4 billones de pesos están próximos a perderse”.
¿Cómo es la situación en Antioquia?
“Aquí encontramos algo muy especial. Entre el año 2011 y el 2012 hay una reducción de cerca del 105 por ciento en la contratación directa del departamento. Es decir, durante los cuatro primeros meses, los gobernantes decidieron que la contratación no podía ser a dedo, sino a través de la selección objetiva, lo que me parece muy sano para el país”.
¿A cuáles departamentos no les va bien?
“En contratación, lo que está pasando en Antioquia es a la inversa del resto del país, donde cerca del 80 por ciento de la contratación se hace a dedo. Los casos más críticos están en el sur del país y la Costa Atlántica, donde hemos encontrado cuestiones muy difíciles en contratación”.
Pero Antioquia es el departamento más endeudado...
“Hay que entender que el desarrollo no sólo se hace con recursos propios. No estamos con eso diciendo que hay que endeudarse para desarrollarse, pero si se toma una deuda y se ven las obras, se ve el cambio. Mientras el Valle disminuyó en un 25 por ciento su deuda, hay departamentos como Amazonas, Guainía, Putumayo o Vichada, que no tienen deuda, pero están en situaciones muy precarias”.
¿Hasta qué punto se debe endeudar un departamento?
“Se trata de un punto de equilibrio. Si vemos lo que está pasando en Europa, la deuda es grave, no se puede vivir al debe y tener deudas por encima del PIB, como Italia. Pero también hay un punto medio, Antioquia, pues tiene recursos con qué pagar su deuda y ha hecho buenos estudios de factibilidad para construir obras que le generan más ingresos, está en un punto donde la deuda está controlada”.
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