Civilización: "Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres" (Real Academia Española).
Después de 32 años muy concurridos por lectores y curiosos, la semana entrante cerrará una de las más célebres "pequeñas librerías" de Londres: "The Travel Bookshop" (conocida por haber inspirado la película rosa "Un lugar llamado Notting Hill"). Cada semana, entre sus anaqueles atendía un escritor, quien se convertía por un día en vendedor de libros.
Londres, uno de los "ombligos" del mundo, que apenas se recupera de los estragos ocasionados por jóvenes revoltosos, con motivo y sinrazón, ahora presencia el cierre de una librería.
Y, entretanto, nosotros, que ni alcanzamos a ser el ombligo de Colombia, nos damos el lujo de estrenar una librería -espectacular- en la calle Maracaibo (en el segundo piso de "El Acontista", el bar de jazz), y de celebrar la vida con la VII Fiesta de las Artes Escénicas, la V Fiesta del Libro y la Cultura, y el MDE11.
En el intervalo, nosotros, los mismos tercermundistas, incansables a la hora de mirarnos el ombligo, organizamos el "Mundial de shopping femenino" (promoción que abrió el centro Andino-Bogotá, durante los 22 días del Mundial Sub-20), y la "estampida de mujeres" (campaña comercial vigente, por lo cual me resisto a hacerle eco a su filiación).
Tres niños menores de 5 años mueren diariamente por desnutrición en Colombia (datos del Centro de Investigaciones en Dinámica Social de la Universidad Nacional); es decir, mientras en el centro Andino muchos deslizaban "sin miseria" sus tarjetas bancarias, en nuestro país morían de hambre 66 niños menores de 5 años.
(¡Campeón! ¡Colombia campeón!)
Y la "estampida de mujeres"... ¿quieren que les dibuje una de verdad? Bojacá, Cocorná, El Tamo, Peque y Riosucio han visto huir a más del 75% de sus habitantes, acosados por distintos grupos armados.
Según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), nuestro país es el número uno en el mundo en desplazados: 5.2 millones de colombianos viven desarraigados (fuera y dentro de su territorio) a causa del conflicto armado.
(¡Qué estampida tan "de ataque"!)
Hay un punto donde confluyen las Águilas Negras, que tienen amenazados a varios teatreros del sur de Bogotá, y este tipo de llamados publicitarios -consumismo puro y duro- a la anestesia colectiva: los primeros asesinan a la gente de las ciudades; los segundos, su alma.
"Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros [?] y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo".
Que los llamen "quijotes", "soñadores", "hippies", "locos"? "¡poetas!", como les venga en gana. Es preferible vivir en ese lugar de La Mancha, de cuyo nombre alguien no quiere acordarse: y no en este lugar -con la mancha de sangre e indiferencia- cuyo nombre no es posible olvidar.
En Londres, decenas de lectores, estudiantes universitarios, intelectuales, se han ofrecido como voluntarios para hacer turnos y luchar por conservar la librería.
Un diccionario no puede ser el único destinado a definir la civilización. Somos nosotros, a través de nuestros actos, los encargados de hacerlo.
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