x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

ENVIGADEÑO INFILTRADO

  • ENVIGADEÑO INFILTRADO
23 de julio de 2014
bookmark

Con motivo de la Semana de la Cultura y Fiestas del Carriel, la Alcaldía de Envigado escogió trece “envigadeños ejemplares”: Luis Felipe Correal Vélez, premio a toda una vida,  Luz Elena Yepes, Amilbia Pérez, Luis Alberto Restrepo, Padre Francisco Eduardo Toro, Luis Alfonso Medina, Javier Tamayo Jaramillo, Hugo Álvarez, Carlos Eduardo Molina, Juan Felipe Caicedo, Óscar Domínguez, Juan Carlos Díaz y Daniel Cabezas.

El alcalde Héctor Londoño me encimó un máster en locura, condición que me inspiró estas palabras:

Vivo sobregirado con Envigado. Llegamos aquí en los años sesenta y desde entonces nunca me he ido del todo.

En Envigado he conjugado verbos sustantivos como vivir, soñar, amar, trabajar, leer, parrandear, crecer, jugar, caminar, conversar, discutir, aprender, conspirar, padecer, trasnochar, amanecer, comprar, vender, escribir, empeñar, tributar, exagerar, comprender, beber, comer, rezar, dudar, creer, ver, oír, oler, gustar, palpar…

Y estudiar. El colegio La Salle  me acogió cuando deserté del seminario huyendo del voto de castidad. Además, quería tener la libertad por cárcel.

En La Salle tuvimos grandes profesores como el de literatura, Alfredo Vanegas Montoya, quien veía en cada uno de sus pupilos al ganador del premio Nobel que no se ganó el gurú de Otraparte, Fernando González, a quien visité varias veces… para robar naranjas y mangos en su finca. Su coba me llevó a escoger el periodismo como “modus comiendi”.

Como tengo alma de desertor pasé  al Manuel Uribe Ángel donde el profesor de filosofía, Filiberto Agudelo,  nos inculcaba  tolerancia a partir de esta metáfora: cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas.

Envigado es una fábrica de hacer amigos. Tengo parceros de apellidos Vasco, Escobar, Muñoz, Parra, Uribe, Ochoa, Franco, Acosta, Londoño, Flórez, Arango…

Jaramillo, Álvarez, Ruiz, Díez, Ossaba, Tamayo, Restrepo, Zuleta, Correa, Morales, Vélez, Serna… y un largo etcétera.

Vivíamos diagonal a Casablanca, donde oficiaba la maestra Débora Arango, nombre que lleva esta biblioteca y parque que nos acoge.

Hermanas mías perdieron la virginidad casándose con envigadeños de toda La Ayurá.

Yo les echaba los perros a los “capullos de azucena” del colegio de La Presentación donde las monjitas les enseñaban a amar a Dios y a temernos a los hombres. Como no fui profeta en esta tierra me tocó rebuscarme en otras parroquias. (Me acompaña la conquista que hice en Junín).

Los de mi cuerda generacional sacamos  máster en bohemia zanahoria en La Puerta del Sol, Jardines, Mi Casa, La Macarena, La Hostería, La Yuca, La Ceiba, El Becerro de Oro.

Digámoslo con Joaquín Sabina: éramos anarquistas pero respetábamos el semáforo.  No éramos duchos en la urbanidad de Carreño pero nunca le pisamos los callos al Código Penal.

Si me pidieran que definiera la nostalgia diría: he vivido en Envigado.

Con el rótulo de “envigadeño ejemplar”, me encarté.  Trataré de  no ser inferior al título y de retribuir algo de lo mucho que he recibido. Gracias. (www.oscardominguezgiraldo.com).

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD