Dos acciones muy concretas pidió ayer el Concejo en torno al río Medellín: castigar con todo el peso de las normas a las empresas que contaminan y vierten colorantes al río y ejercer control a las edificaciones que en el proceso de construcción desvían las quebradas.
El concejal John Jaime Moncada recordó que este año se han reportado 59 casos de vertimientos de colorantes en el afluente y que hasta ahora son pocos los castigos visibles.
"Las autoridades ambientales no pueden ser débiles en la toma de medidas contra empresas que cometan irregularidades que afecten la naturaleza del río", advirtió.
Su colega Yefferson Miranda aseguró que la inversión de un billón de pesos en las fuentes hídricas "son fondos mal gastados si no se dan acciones para la construcción y mantenimiento de un efectivo sistema de alcantarillado".
Bernardo Guerra Hoyos, también concejal, recalcó que se debe sancionar a las empresas y constructoras responsables de obstaculizar los pasos de las quebradas.
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