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HISTÓRICO
Francesco Schettino, el "cobarde" del Concordia
  • Francesco Schettino, el "cobarde" del Concordia | Giacomo Aprili, Ap- Porto Santo Stefano, Italia | La primera función de capitán Schettino fue como oficial responsable de seguridad. Paradójicamente, su actuación el pasado viernes en materia de seguridad a bordo y durante la evacuación es lo que hoy más cuestionan tanto los afectados como los investigadores del caso.
    Francesco Schettino, el "cobarde" del Concordia | Giacomo Aprili, Ap- Porto Santo Stefano, Italia | La primera función de capitán Schettino fue como oficial responsable de seguridad. Paradójicamente, su actuación el pasado viernes en materia de seguridad a bordo y durante la evacuación es lo que hoy más cuestionan tanto los afectados como los investigadores del caso.
Efe | Publicado el 18 de enero de 2012

El capitán del crucero "Costa Concordia", Francesco Schettino, permaneció sobre una escollera de la isla italiana de Giglio mirando cómo se hundía la embarcación que había abandonado antes de que concluyera la evacuación de la misma.

Así lo concluyó la jueza Valeria Montesarchio en la orden que dictó para el arresto domiciliario al capitán y a la que ayer tuvo acceso Efe.

La conclusión nació de los testimonios recogidos en la investigación en curso por el accidente marítimo. Montesarchio también considera que existen "graves indicios" de los tres delitos de los que la Fiscalía acusa a Schettino, el de abandono de la nave, homicidio culposo múltiple y naufragio.

Pero no solo la justicia italiana reprocha su proceder: los mismos compañeros del capitán Schettino, rechazaron, de manera vehemente, la actitud del hombre nacido en Castellammare di Stabia, una ciudad costera cerca de Nápoles.

El comandante, que reside en la zona de Meta di Sorrento junto con su esposa Fabiola y su hija de 15 años, y que podría pasar 12 años en la cárcel, fue descrito como una persona "exuberante y creída" por uno de sus superiores, el comandante Mario Palombo, actualmente jubilado.

"Quiso hacer una broma, una payasada, una tontería; lo condenaría no una vez, sino diez", agregó otro comandante italiano.

Faltan pruebas
Por lo menos 11 personas murieron y otras 22 siguen desaparecidas tras el naufragio del crucero, ocurrido en la noche del pasado viernes y en el que viajaban más de 4.000 personas.

Sin embargo, la jueza establece que no hay indicios sobre un intento de fuga ni de contaminación de pruebas por parte del capitán, por lo cual dictó el arresto domiciliario y desestimó la petición del fiscal Francesco Verusio, quién pedía prisión cautelar.

La magistrada cree que "de todas las investigaciones realizadas tras el accidente marítimo resulta la conducta culposa atribuida al comandante, quien mediante una maniobra gravemente imprudente acercó la nave excesivamente a la costa de la isla del Giglio, con un cambio de la ruta ordinaria" prevista.

Sobre el abandono de la nave por parte de Schettino, un aspecto que ha levantado la polémica en Italia, la jueza indicó que el capitán dejó el buque cuando a bordo del mismo permanecían "al menos un centenar de personas".

Schettino testimonió que el abandono del barco no fue "voluntario", sino que, por las condiciones en las que se encontraba, era "necesario". Sin embargo, la juez destaca cómo otros oficiales sí permanecieron a bordo de la nave para coordinar los trabajos de evacuación.

La contaminación, el temor
El Gobierno italiano admitió ayer que se ha producido un "daño ambiental", aunque "muy contenido", en el fondo marino de la isla de Giglio por el naufragio del crucero Costa Concordia.

La posible catástrofe medioambiental que puede acarrear el naufragio de la nave, que contiene en quince depósitos 2.380 toneladas de combustible, pasó ayer al primer plano de los temores, después de que las tareas de búsquedas de restos de víctimas fueran suspendidas de nuevo por el movimiento del casco.

Al tiempo que se afanan para encontrar la veintena de desaparecidos y pruebas para la investigación, los equipos de rescate observan las previsiones meteorológicas y, sobre todo, las del estado del mar, pues para mañana por la noche se esperan olas de entre 1 y 1,5 metros, que podrían ser, incluso, de más de 2,5 metros el viernes.

El ministro italiano de Medioambiente, Corrado Clini fue el responsable de advertir del riesgo de vertido de carburante al mar, que podría extenderse por toda la costa del Tirreno.