Si hay una palabra que mejor defina la tendencia del mobiliario contemporáneo esa es funcionalidad. Esta seña particular se traduce en un mueble útil, de fácil uso y, sobre todo, muy cómodo.
El diseño responde a esta premisa con líneas simples, "poco complejas de entender y de vivir", en palabras del diseñador José Hoyos.
Agudizar el ingenio para aprovechar al máximo los pocos metros cuadrados de las viviendas es hoy el reto de los diseñadores de mobiliario. Y sí que lo cumplen: sofás modulares, pufs que se convierten en cama, mesas de centro con cajones y ruedas, comedores con extensión, en fin, diseños que dicen ¡sorpresa!
El mueble contemporáneo le huye a la monotonía, a lo obvio. Le perdió el miedo a las mezclas, a crear contrastes. Propone un diseño más lúdico y abierto al cambio. Una mirada a cómo luce en casa.
Comedores con efecto dinámico
¿Espacios con mesa, sillas y bifé del mismo estilo? ¡Ya no es la regla! Claro está, sí debe existir algún elemento que los una.
Por ergonomía, la altura de una mesa debe ser entre 75 y 80 centímetros, la misma medida que se utiliza en los escritorios. La razón: aunque fue creada para comer ahora, además, sirve como puesto de estudio para los niños, oficina para los grandes, apoyo durante un BBQ en la terraza... es multiusos.
Las mesas extensibles, que crecen de tamaño para recibir más invitados, se llevan un sí por prácticas y recursivas.
Un cambio notable en la configuración del comedor lo aportan las sillas, piezas que declararon su independencia del resto de los muebles. "En los comedores se pueden combinar sillas de distintos estilos y colores. También mezclarlas con bancas, dejar las cabeceras solas o, incluso, usar solo sillas en ellas", explica Carolina Urrego, arquitecta de la firma Design Therapy.
Muebles dos en uno
Un mobiliario para aprovechar al máximo cada centímetro de un Apartaloft fue el que diseñó la firma Design Therapy a partir de soluciones con dos y más funciones.
La mesa de comedor, de cuatro metros de largo, es la protagonista en la zona social. Su estructura es metálica, con pintura poliuretano verde y superficie de tablones de madera con un ruteado especial que le aporta un aspecto rústico y natural.
El encanto de la mesa es que se divide y permite darle al mueble otros usos, por ejemplo, como escritorios independientes o afuera en la terraza para un BBQ... "se vuelve multifuncional", dice la arquitecta Carolina Urrego.
En esta misma línea se diseñó el mueble que hay entre la zona social y la alcoba principal. Este cuenta con un panel giratorio del cual está colgado el televisor.
Además de ahorrarle al propietario la compra de otro electrodoméstico, cada vez que el panel gira "genera una espacialidad distinta", apunta la arquitecta.
Salas versátiles
Descomponer, rearmar, renovar, cambiar con facilidad es lo que se busca al amoblar la sala.
Para lograrlo, hay que reunir unos básicos: un sofá en L o lineal, una o dos poltronas con una estética distinta al mueble principal (pueden reemplazarse por pufs), y si el área lo permite una mesa de centro.
Para el diseñador José Hoyos, tres tipologías de muebles enriquecen mucho una sala. Esta alternativa, agrega, facilita desarmar el espacio: pasar la mesa a la biblioteca, mover las poltronas a otra zona de la casa y renovar la sala con unas sillas nuevas. Y lo mejor: sin tener que botar ni retapizar, solo con redistribuir.
Los sofás modulares en L están en furor. En sus diseños, Norha Tamayo procura que la altura de los apoyabrazos y el espaldar sea la misma para que luego adicionar piezas sea más fácil. Dejar una punta abierta, sin que el espaldar llegue al final del mueble, visualmente abre el espacio.