- Las películas que fascinaron a un gran crítico de cine: homenaje.
En efecto, y muchas veces a nuestro pesar, no son los géneros los que definen nuestro gusto: de otra manera bastaría con que una novela -o una película- fuera, por ejemplo, policíaca, y con ese mero hecho nos satisfaría. Como sabemos no es así: si esto sucede en determinada etapa de nuestra historia como lectores o espectadores -frecuentemente la infantil-, con el tiempo descubrimos que cada uno de nosotros desarrolla tendencias más sutiles que trascienden el tema, por más que nos interese. Éste cobrará importancia entonces no sólo por su incidencia dentro del estilo -lo que llamamos propiamente un "género"- sino además por las variaciones en ese estilo que renueven tal tema, el sello que marquen en él los autores o unas afortunadas circunstancias y que determinará si una película fue en verdad expresiva o mero desgaste.
Como sé que tal juicio sólo lo sabe hacer bien el tiempo, no pretendo decir que las películas favoritas de Luis Alberto Álvarez sean mejores que las favoritas de Alberto Duque -y no ironizo-: sólo partiré de la consideración de que en cada país, en cada escuela y aún en cada autor, un espectador sensible sabe encontrar momentos u obras enteras que lo toquen tanto como obras y momentos de autores, escuelas y aún países que uno llamaría opuestos. Quiero decir que Luis gozaba tanto de Avalon, del pusilánime imperialista Barry Levinson, como de la Trilogía de Koker, del viril iraní Kiarostami, con lo cual apunto a que precisamente su fruición era no meterlas en el mismo costal. Me referiré, separándolas por grupos, a películas que Luis amaba y no son famosas entre nosotros.
Lo que más le interesaba a él era el cine mudo, del cual mencionaré dos comedias. Sabemos que en esta etapa el trágico Murnau y el documentalista Flaherty eran dos de sus muchos héroes. Pondré un tinte alegre más allá de lo obvio -más allá de Keaton y Chaplin-: brindo por Luis al recomendar al Harold Lloyd de La seguridad por último y más que nada al René Clair de Un sombrero de paja de Italia. Álvarez valoraba estas comedias por igual que sus queridas Amanecer o Nanook. Del sonoro, que veía como "otro arte", había maestros que admiraba no sólo por sus obras mayores sino incluso más por películas sencillas, frustradas o no características como Juegos de verano, de Bergman; Soberbia, de Welles, y Los inútiles, de Fellini, las cuales adoraba.
En cuanto al llamado "cine comercial", Un tropiezo llamado amor (The Accidental Tourist), The Commitments y en especial Cuenta conmigo, eran pequeñas joyas de todo su afecto. Y sobre lo que él llamó "filmes invisibles", películas que no llegaban a Colombia, no dejaré de mencionar Todas las mañanas del mundo, El festín de Babette, y Totó el Héroe. Además recuerdo tres cintas que Luis citó en el centenario del cine como indispensables: Los olvidados, de Buñuel; El niño salvaje, de Truffaut, y Andréi Rubliov, de Tarkovski.
Sin embargo, he escogido diez de las que nunca escribió y eran sus "amores secretos".
"Quizá sea la definición de poesía lo que uno siente como poesía inmediatamente, cuando lo oye. Yo estoy oyendo continuamente rachas así de poesía por la calle", decía Jorge Luis Borges. Creo que hay un "gran arte" distinto de otro, pero que existe con frecuencia donde uno menos lo sospecha.
Ranking | Las diez películas preferidas de Luis Alberto Álvarez
1. La noche de San Lorenze | Paolo y Vittorio Taviani
Con ternura incomparable se recrea la llegada de los americanos a Italia en la Segunda Guerra Mundial.
2. Un ángel en mi mesa | Jane Campion
Luis esperaba que la Campion fuera el nuevo gran clásico del cine: esta película daba para pensar en ello.
3. La pequeña ladrona | Claude Miller
Quien fuera asistente de dirección de Truffaut lleva magistralmente el último guión de éste a la pantalla grande.
4. Los besos seguramente | Philippe Garrel
Esta película es equiparable a los momentos más delicados de Mozart, a quien
su realizador también utiliza.
5. Errantes del desierto | Nacer Khemir
Una de las más hermosas cintas de todos los tiempos, semejante a la ilusión de Las mil y una noches.
6. Jesús de Montreal | Denyz Arcand
Luis Alberto Álvarez llamaba "caviar" a esta cinta, en la que veía una parábola humanista de la figura de Cristo.
7. Los jugadores de ajedrez | Satiajit Ray
Deliciosa narración de una partida de ajedrez interminable entre dos amigos: apología y diatriba de su sociedad.
8. La noche del cazador | Charles Laughton
Única película del gran actor y una de las obras más alabadas mundialmente
por cinéfilos y realizadores.
9. Los lobos no lloran | Carol Ballard
Obra de serenísima y vasta capacidad de contemplación, de imágenes insuperadas y escalofriante trama.
10. Un lugar en el mundo | Adolfo Aristaraín
Esta película manifiesta una templanza y un compromiso conmovedores, fundamentados por la propia vida.