Lejos de cualquier cuartel de invierno, el dirigente liberal Horacio Serpa Uribe está más activo en política que nunca. Lejos está su viejo anhelo de llegar a la Presidencia de la República a nombre del Partido Liberal, pero sí aspira a ser elegido en 2014 como senador. Hoy se aventura a afirmar que en 2018 llegará un presidente liberal porque la colectividad tiene cómo y con quien dar la pelea.
¿Tiene claro el Partido Liberal que apoyaría a Santos en una eventual reelección?
"El liberalismo ve con mucha simpatía a Santos y tiene un compromiso con el Gobierno porque forma parte de la Unidad Nacional. Y a los liberales nos gusta el talante que le ha dado el presidente al gobierno, muy próximo y comprometido con las ideas del Partido. En el liberalismo hay un ambiente muy propicio a Santos y a su reelección. Lo que pasa es que hay que cumplir unas formalidades para que en diciembre, en el congreso del Partido, se definan los apoyos a la Presidencia".
¿A diferencia de otras colectividades no hay divisiones tan marcadas como sí ocurre con la U y el Partido Conservador, eso les dará ventaja en el 2014?
"Hoy somos la principal fuerza por su cohesión interna, por su compromiso con las mejores causas y porque el país le está reconociendo al liberalismo su actuación. Superadas las dificultades del pasado está dispuesta a asumir ojalá, en un futuro próximo, la dirección política del país".
¿Falta un presidente liberal?
"Hace falta que el liberalismo tenga un presidente liberal. Si se impone el criterio de la reelección, el liberalismo en el 2018 tendrá la oportunidad de llegar al poder. Y hay muy importantes prospectos, como Simón Gaviria, Eduardo Verano, Aníbal Gaviria, Rafael Pardo …"
¿Y no se incluye en la lista?
"No, no, no. Ya hice esa experiencia de la lucha por la Presidencia y ahora les toca a otras personas, como Alfonso Gómez, Andrés González.. el Partido tiene con qué y con quienes dar la pelea".
¿Usted buscará una curul en el Congreso, cómo asumiría ese reto?
"Estaré en la lista del Partido y lo conversé con los jefes de la colectividad y con los jefes naturales. Estoy invitando a los liberales a que apoyemos las aspiraciones de nuestros copartidarios y que me incluyan a mí dentro de esas posibilidades".
¿Comparte la forma en la que se está desarrollando la negociación con las Farc?
"Sí, lo digo de frente, me gusta. Sencillamente le tengo confianza al Gobierno en lo que está haciendo para terminar el conflicto armado. Y creo que la guerrilla es sincera cuando está metida en ese análisis. Y anhelo que también se junte el Eln. Es cuestión de confianza y de creer que ya es hora de que se acabe esta guerra".
¿Está cerca el inicio de un proceso con el Eln?
"Sí, claro. Está muy cerca. Qué tan cerca, no lo sé. Pero me imagino que si vamos a hacer la paz, hay que hacerla con todos, con Farc, Eln y hasta el Epl".
¿Ve viable que se les asigne curules directas a las Farc en el Congreso?
"A estos señores de la guerrilla no se les puede invitar simplemente a que entreguen las armas y se vayan para la cárcel. Hay que llegar a unos acuerdos y entre ellos está el que participen en la actividad política, sin armas. Esa es la diferencia. Y nuestra democracia tiene que tener el coraje de abrir esas posibilidades y en el futuro, en un escenario democrático, que compitan para ocupar cargos de elección popular".
Hay temor de que termine imponiéndose el modelo de país de las Farc...
"Pero eso no es así. ¿Sabe quién estuvo en la Constituyente del 91? El M-19, el Epl, el Quintín Lame, el Partido Revolucionario de los Trabajadores y se impuso la voluntad de los colombianos. No hay que tenerle miedo a esa participación. El compromiso que se está haciendo en La Habana es para que ellos vengan a nuestro sistema político, no para que nos metamos en un sistema marxista-leninista, comunista".
¿Una justicia transicional es la fórmula para lograrlo?
"No podemos seguir diciéndonos mentiras. Qué es que la justicia transicional genera impunidad: sí, es cierto. Y yo les pregunto a los impugnadores, y entre ellos menciono al señor Uribe y al Procurador Ordóñez: y es que la justicia ordinaria nos da la seguridad de que no hay impunidad. En materia penal, la impunidad hoy es superior al 80%. Si mañana se entregaran todos los guerrilleros, ¿tiene capacidad la justicia para juzgarlos? Esa es una gran mentira. Es mejor eso que seguir en esta guerra atroz".
¿Y negociar en medio del conflicto es válido?
"Le voy a decir esto y ojalá se entienda porque ahí también hay una gran mentira. Saben quién fue el primero que propuso negociar en medio del conflicto: el Gobierno. Y saben quién fue el vocero: fui yo. Hace 20 años cuando no fuimos capaces de ponernos de acuerdo, en Caracas, sobre un cese al fuego, yo, en nombre del Gobierno, le propuse a la Coordinadora Guerrillera negociar en medio del conflicto. Como no llegamos a un acuerdo bilateral, entonces les dije negociemos en medio del conflicto. Eso surgió de lo institucional, y en este momento, la posición real es que el Gobierno le dice no al cese bilateral del fuego. Si la guerrilla quiere, pues que haga cese unilateral, como lo hubo en diciembre, pero eso de que la guerrilla a las malas va a decretar un cese unilateral del fuego, no es realista. Lo mejor entonces sería decir no negociemos".
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