<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
Guardia indígena desafía al Estado en Toribío
  • Guardia indígena desafía al Estado en Toribío | Con palos y machetes cerca de mil indígenas desalojaron a la fuerza a un centenar de soldados de la base que el Ejército tenía en el cerro Las Torres, en Toribío. Allí custodiaban antenas. FOTO AP
    Guardia indígena desafía al Estado en Toribío | Con palos y machetes cerca de mil indígenas desalojaron a la fuerza a un centenar de soldados de la base que el Ejército tenía en el cerro Las Torres, en Toribío. Allí custodiaban antenas. FOTO AP
Por JUAN CARLOS MONROY - JAVIER ALEXANDER MACÍAS | Publicado el 17 de julio de 2012

La imagen de un sargento cargado a la fuerza por los indígenas en el cerro La Torre en Toribío, desencadenó en el país un rechazo total y fue catalogada como una agresión humillante contra el Estado.

Esta acción confirma el deterioro día tras día, y hasta ahora incontrolable, del orden público en Cauca, además de la determinación del pueblo Nasa de desafiar al Gobierno Nacional y la orden de no desmilitarizar la conflictiva región.

La cima de esa montaña, a dos horas de camino del casco urbano de Toribío y donde hasta hace una semana operaba una base con al menos 100 soldados de la Fuerza de Tarea Apolo, no cuenta desde ayer con presencia militar.

Bastaron ocho días para que centenares de indígenas desmontaran los cambuches donde dormían los uniformados, las garitas de vigilancia construidas con sacos de arena y rellenaran con tierra las trincheras para aplanar el terreno y obligar a los militares a desalojar esa montaña donde se ubican las antenas de comunicaciones de este municipio.

En la mañana de ayer, con la tensión acumulada de varios días y tras cumplirse el ultimátum anunciado por la guardia indígena para que el Ejército abandonara ese cerro a más tardar el pasado lunes a la medianoche, la situación se agravó cuando cerca de 1.000 indígenas cumplieron su advertencia. “No vamos a tolerar a ningún actor armado legal o ilegal en nuestros territorios, nos cansamos de la guerra que nos afecta y por eso nos declaramos en minga de resistencia y nos vamos a quedar hasta que las tropas del Estado y la guerrilla desalojen esta zona”, aseguró un alguacil de la guardia indígena.

Contra el Estado
Ante la impotencia de los soldados, sobrepasados en número y a quienes los comandantes ordenaron no enfrentarse con los aborígenes, los pobladores Nasa y Paeces desarmaron los últimos cambuches de los militares que quedaban en la base, se llevaron colchonetas, quemaron parte de sus víveres y alimentos y a empujones los sacaron del sector.

La situación derivó en fricciones y enfrentamientos verbales. Pero el episodio que generó la mayor tensión ocurrió cuando varios indígenas rodearon a un sargento y en medio de un forcejeo lo cargaron varios metros fuera de la base.

“La reacción de varios soldados fue hacer disparos al aire y lanzar gases lacrimógenos para intentar detener el desalojo”, relató un reportero gráfico de Colprensa presente en el cerro.

La tensión aumentó cuando se escucharon disparos y explosiones cerca a la montaña, que según los militares, procedían de guerrilleros del frente 6 de las Farc que con frecuencia hostiga la base del Ejército, que protege las antenas de comunicaciones.

Después del mediodía, el centenar de militares abandonó la cima para evitar más enfrentamientos con los indígenas y se replegaron en la parte baja de la montaña, sin ocultar su desazón. “Es humillante ver cómo los soldados que vienen a proteger son sacados así”, dijo el sargento Rodrigo García, comandante de uno de los pelotones.

Esta imagen también se vivió el pasado viernes cuando uno de los soldados repitió con tristeza mientras desarmaba su tienda de campaña: “Somos desplazados de los indígenas, es la única zona donde nos rechazan”. Los indígenas habían desmontado dos días antes las trincheras de la Policía en zona urbana de Toribío y se dirigieron a cerros y expulsaron a guerrilleros tras recriminarles sus ataques.

El general Miguel Pérez Guarnizo, comandante de la III División del Ejército, expresó su preocupación por la situación a que se enfrentan las tropas en Cauca, porque “hay límites para el uso de las armas y hay agresiones que podemos manejar y hay otras acciones que desarrollan colombianos que deben ser intervenidas desde el punto de vista jurídico”.

El oficial destacó que “nuestros soldados han sido pacientes, han tenido el control y la capacidad de manejar estas situaciones”.

Infiltración de las Farc
El Gobierno y los altos mandos militares rechazaron el desalojo de los militares e insistieron en que las Farc infiltraron el movimiento indígena en el Cauca.“Que entiendan que la Fuerza Pública no se debe ni se puede ir de esos territorios, que en los cascos urbanos están pidiendo que la autoridad se quede para que los proteja de las organizaciones terroristas y narcotraficantes que delinquen en esta región”, aseguró el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón. El funcionario insistió en “un diálogo con las autoridades indígenas, que sus derechos sean respetados, pero que sepan las organizaciones terroristas que infiltran esas manifestaciones que la Fuerza Pública de allá no se mueve, que se aumentará la presión”.

La escalada de ataques de las Farc en las últimas semanas en Toribío, Miranda, Corinto, Jambaló y Argelia, fueron planificadas desde hace un año, según Inteligencia Militar.

“Para estas acciones movieron su retaguardia que tenían en zonas fronterizas o de caseríos como El Palmar, Puerto Nuevo y Puerto del Carmen, en Sucumbíos (Ecuador), con el único objetivo de fortalecer todo el bloque Occidental”, señalaron los agentes de inteligencia a este diario.

El investigador agregó que los milicianos llegaron a fortalecer los frentes 6, 8 y 60, además del bloque Sur, el frente 64 y a la columna móvil Jacobo Arenas. “Esta orden de moverse fue entregada por el jefe nacional de milicias, alias ‘Timoteo’ o ‘Matías’. Lo hicieron principalmente para tratar de mover a ‘Alfonso Cano’, pero como fue abatido, se decidió que se quedarían para apoyar a los guerrilleros en esa zona”.

Pero las primeras pesquisas de las labores de inteligencia apuntan a que algunos de esos milicianos procedentes de Ecuador, que habrían llegado a apoyar los ataques desde hace tres meses, son los que habrían infiltrado y promovido que los indígenas exijan a la Fuerza Pública a salir de varias zonas del norte del Cauca.

“Es curioso que en momentos en que se cambia la estrategia militar contra las guerrillas con el plan Espada de Honor y se empieza a llegar a áreas de influencia guerrillera, se manifiestan para sacar a los soldados y policías. Esto es orden directa de alias ‘Pacho Chino’ y alias ‘Jaimito’, comandantes del frente 6 de las Farc”, dijo el investigador.

Varios soldados abandonaron ayer la cima de la montaña en medio de las lágrimas por el rechazo de la comunidad indígena y luego de ver cómo la base fue desmantelada. Hasta ayer la ocupación de las instalaciones militares había sido pacífica, aunque sí hostil por parte de los indígenas, que desde el miércoles de la semana pasada se tomaron el cerro Las Torres y comenzaron a desmantelar la base militar.