Menos es más, es lo que parecen decir las marcas automotrices que esta semana comenzaron a develar sus propuestas en el marco del Salón Internacional del Automóvil que se desarrolla en París, uno de los más importantes del calendario mundial de exhibiciones de autos.
Y el menos está orientado a lograr reducir las emisiones de gases al ambiente, al igual que el consumo de combustible y el tamaño de los motores.
Pero estas reducciones contrastan con una ingeniería que ha logrado desarrollar cotas más altas de rendimiento y potencia.
Eléctricos más lentos
Aunque los fabricantes no renuncian al carro eléctrico 100%, ya notan que no es una tecnología que se desarrolle tan de prisa como quisieran. Por eso los híbridos enchufables son una alternativa más cercana por ahora al sueño de las bajas y nulas emisiones.
También los combustibles alternativos y el llamado downsizing (motores más pequeños, pero con potencias superiores).
Por ejemplo: Honda presentó un nuevo motor diésel de 1.6 litros y 160 caballos de potencia, asociado a una transmisión automática de nueve velocidades.
En híbridos ha sorprendido la nueva línea de negocio abierta por Renault, al presentar su primer modelo enchufable, el "eolab", una tecnología que va a implantar en algunos modelos de la marca sin dejar de lado su apuesta por los vehículos cien por cien eléctricos.
Y Lamborghini llevó un deportivo híbrido enchufable, el Asterion, movido por un motor V10 y tres eléctricos, que suman 910 caballos de potencia.
En la avalancha híbrida se destaca el grupo PSA Peugeot Citroen y su particular apuesta por una hibridación a base de aire comprimido. La marca presenta el sistema a bordo de un 208 y Citroen lo hace en el C4 Cactus Airflow 2l, prototipo derivado del Cactus fabricado en Madrid, y ambos con un consumo por debajo de 2 litros.
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