Todos aman las películas de boxeo. Desde esa descorazonadora muerte de Jon Voight en The Champ pasando a las manos en alto delante del Museo de Arte de Filadelfia de Silvester Stallone en Rocky ; la cruda Toro Salvaje o la fábula antidiscriminatoria Golpes del destino , el boxeo es el deporte que adora el cine.
Eso es lo que pretende Hugh Jackman en su nueva película, Gigantes de Acero . Es una mezcla de pasión, niños, corazón, crudeza, violencia? Sólo que esta vez quienes deben soportar el peso de los puños no son los humanos, sino robots, pedazos de metal que se suben a los rings para ser dirigidos desde las esquinas por sus dueños-entrenadores.
La película está apadrinada por Steven Spielberg y a cargo del director de comedias Shawn Levy ( Una noche en el museoy Recién casados ). Una sorpresa en la cinta es la actuación del niño Dakota Goyo, quien deslumbra por la naturalidad con que interpreta su papel.
EL COLOMBIANO habló en exclusiva con Jackman en Los Ángeles sobre esta película, el boxeo y sus proyectos futuros y dio la noticia de que el año entrante volverá a interpretar por quinta vez el personaje que lo llevó a la fama: Wolverine.
¿Cómo le fue con los robots?
"Hay una foto en la que estamos Dakota y yo cuando nos mostraron por primera vez los robots. Los dos tenemos la misma expresión de niños de 11 años, con la boca abierta. Tengo 42 años, pero realmente parecía de 11. La película está hecha con robots reales, así que me fue muy bien. Es algo que nunca había hecho antes, porque mis trabajos anteriores que involucraban personajes de fantasía habían sido con la pantalla verde sobre la que se proyectan efectos especiales después del rodaje. Y con ellos, todas las escenas que se hacen caminando, son reales. Incluso cuando están las escenas de pelea, que sí están generadas por computador, sabíamos todos los del elenco que estábamos haciendo algo distinto".
Es su primera vez con Steven Spielberg ¿Cómo le fue con uno de los grandes nombres de la industria?
"Es un gigante del negocio. Él estuvo en varios momentos claves, pero realmente quien estaba al frente de todo era Shawn (el director), él dirige y produce. Pero como te decía, Spielberg apareció en momentos claves, por ejemplo cuando estuvimos a punto de escoger a otro chico. Él vio a Dakota y dijo 'por qué no miramos mejor hacia éste' y bueno, le puso un poco de magia a ese momento. Eso definió en gran parte la película".
¿Cómo le fue con Sugar Ray Leonard, quien lo asesoró en técnicas de boxeo?
"Es muy intimidante y grandioso. Mi padre, cuando se enteró de que iba a estar con Sugar Ray Leonard, me dijo: 'Realmente triunfaste'.
Recuerdo cuando lo vi por primera vez y me dijo 'Muéstrame lo que tienes'? yo pensé dos veces antes de lanzar el primer golpe, porque dije '¡Es Sugar Ray!'. Pero me ayudó mucho, no sólo con lo del boxeo, sino en cómo visualizar el final de la película desde lo emocional, porque es un tipo que realmente vivió esto, lo hizo con pasión, que es una de las cosas fundamentales en la película. También me indicó asuntos técnicos, como la atención en las esquinas, recordando enseñanzas de Angelo Dundee (entrenador de Sugar Ray y Mohamed Alí)".
¿Quién fue su púgil favorito?
"Durante los años en que fui creciendo creo que fue Mike Tyson. Era impresionante verlo pelear, cómo acababa las peleas con un solo golpe devastador. Y ahora, mirando en retrospectiva, Sugar Ray y Alí".
¿Y veía películas de boxeo?
"Hmm, buena pregunta... Rocky , definitivamente y el documental Cuando éramos reyes (sobre la pelea entre Alí y Foreman en 1975, en Zaire). Pero se impone Rocky".
¿Tomaron elementos de esas películas para hacer esta?
"Evidentemente tomamos elementos de películas como Rocky , porque es una película que trata el tema del boxeo. Tal vez la puedan describir como la Rocky de la nueva generación, aunque evidentemente hay grandes diferencias, sobre todo porque la nuestra es una película sobre un padre y su hijo, de cómo su relación se hace desde la esquina del cuadrilátero, no desde el ring, y en eso es son distintas.
Claro, siempre hay la tentación de hacer cosas como las hicieron otras películas exitosas, pero también el reto era no caer en esas tentaciones y creo que lo hicimos bien, porque lo que queremos contar es que las cosas pasan por el corazón, por el alma. Mostrar cómo las cosas se han vuelto descartables, porque se pueden botar y el Atom (el robot protagonista), que es un modelo desechado, casi chatarra, inferior que otros robots, tiene más espíritu que los demás y se levanta cuando cae".
¿Esta es una película que hizo para sus hijos, cómo lo han hecho otros padres actores?
"Cierto. Es la primera película que hago para ellos y fue increíble su reacción cuando la vieron junto a su madre y mi suegra en el preestreno en París. Todos animaban, gritaban, lloraban".
¿Es verdad que le quebró la quijada a un luchador?
"Bueno, es cierto que le di un golpe fuerte, pero lo de la quijada es una exageración. Nos subimos al ring y él me dijo 'Vamos a disfrutar la fiesta'. Creo que me lo tomé muy en serio".
¿Alguna decisión que haya cambiado su vida para siempre?
"A los 22, me gradué de una escuela prestigiosa de periodismo pensando que eso era lo que quería de mi vida. Hoy yo podría estar en esta misma mesa pero sentado del otro lado. Pero las últimas semanas de clase me pasaron dos cosas: había elegido el curso de teatro porque no había que hacer nada, era famoso entre los alumnos porque era fácil de pasar. Al final del año, el profesor decidió hacer una obra y me eligió a mí de protagonista y me enamoré de inmediato de la actuación. A la vez, tuve una de las últimas clases de periodismo con una periodista de investigación muy prestigiosa y me di cuenta que no tenía ni la mitad de su pasión y su entusiasmo pese a que tenía la mitad de sus años y pese a que aún era un estudiante con todo por hacer. Ahí me di cuenta de que había algo mal. Cuando me gradué, conseguí un empleo para pagar mis clases de actuación, y el resto es historia".
Hablando de historia, ¿habrá otro Wolverine?
"Vamos a empezar a filmar el año que viene, porque este ha sido un año bastante ocupado. Pero sí, el año entrante volvemos con él".
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