Sin dignidad. Reducidos a máquinas productoras. Prisioneros de un "sistema" económico manejado por robots. Robots a los que solo les interesa actuar como máquinas tragamonedas.
In-dignados porque las estrategias económicas son calculadas por computadoras que solo "piensan" en una sola dirección; porque la globalización económica pretende imponer cargas laborales que inflan arcas ajenas. Sin dignidad por la imposibilidad de trazar el propio futuro, o no ver ninguno.
Aquí: in-dignados con el reducido oxígeno que los miles de carros nos roban cada día y no existan políticas estatales férreas capaces de regular la venta desaforada de vehículos: lo más importante es la libertad comercial; respirar toxinas y cáncer es secundario (hay que defender el derecho a la comodidad y al trabajo).
In-dignados: con un "sistema" de salud que cada vez que alguien le mete la mano, lo deja peor de lo que lo encontró (mirar con lupa lo que ha pasado después de las últimas y escandalosas intervenciones en el sector). In-dignados con el daño irreparable que nos deja la explotación de nuestros minerales para engordar capitales extranjeros que además contrata directivos colombianos que por un salario millonario juran fidelidad al forastero aunque le haga el haraquiri al país.
In-dignados con todos aquellos funcionarios públicos y empresarios privados que detrás de su cara de ángeles solo están esperando la oportunidad de exprimir los dineros del Estado con el eslogan "si no lo hago yo, lo hará el que viene detrás de mí". Recuerdo cuando en una clase en la universidad planteé la posibilidad de que alguien fuera el primero en no recibir las tan perversas "comisiones" de alguna contratación y un estudiante me dijo que eso era imposible, que porque entonces la recibiría uno de más arriba. Yo le dije que alguien tendría que dar el primer paso y por lo menos sentar el precedente. El desconcierto en la cara del estudiante me hizo creer que le había hablado en lengua bantú (por fortuna fue el único en un curso de 15).
Estos reclamos globales no tienen tinte político: son cuestión de rescatar la dignidad humana que humanos intentan desconocer en otros humanos.
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