El caso de la paloma mensajera que no alcanzó a llegar a la cárcel de Cómbita, en Boyacá, con una pieza de celular pegada en su cuerpo y que iría a parar a manos de la delincuencia carcelaria, es otra muestra del ingenio puesto al servicio del mal.
Por fortuna, porque no siempre triunfa la maldad, las autoridades lograron percatarse de la presencia del inofensivo animalito en los alrededores del penal y descubrir que tenía una batería de celular entre sus alas.
Ya los narcos han usado palomas mensajeras para transportar droga. ¡Qué horror!
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