Tristeza sentimos los antioqueños y el presidente Santos al perder la sede de los Olímpicos Juveniles de 2018. Sobre todo, frente a Buenos Aires, una ciudad llena de problemas de gobernanza, fiscales y de violencia, para mencionar sólo tres.
¿Será que al mundo no salen las noticias de sus crímenes? Buenos Aires no tiene infraestructura olímpica. Y en julio están en invierno. Ya hablan de pasar los juegos para la primavera septembrina.
¿Por qué no ganó Medellín?
Que no tiene experiencia en juegos masivos, no es una hipótesis válida. Del 19 al 30 de marzo de 2010 hizo, con otras ciudades del área, los Juegos Suramericanos y todo salió bien. Hubo 3.751 deportistas de 15 países y 42 eventos de 31 deportes. En 1978 había hecho los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Que no tiene la infraestructura adecuada, tampoco es hipótesis válida. Tiene una unidad deportiva, envidia de muchas ciudades del mundo. Sólo faltan unos pocos escenarios, pero ya tenían la financiación y el sitio de construcción. Otros, requieren pequeños ajustes.
Que no tiene dónde albergar a tantos deportistas. Ya estaba definido el lugar, que luego sería convertido en un conjunto de viviendas. La unidad habitacional Tricentenario fue el sitio de alojamiento de los deportistas de los juegos de 1978.
La infraestructura hotelera es suficiente y seguramente será más amplia en 2018. Lo mismo que la hospitalaria, para atender a deportistas lesionados.
Entonces quedan dos hipótesis contundentes.
Una la reflexioné el 4, al oír por televisión una pregunta al alcalde Aníbal Gaviria, según la cual se rumoraba que los argentinos habían manejado dádivas a miembros del COI.
En su respuesta nuestro Alcalde simplemente dijo, palabra más, palabra menos, que Medellín seguiría jugando limpio.
¿Alguien jugó sucio? El Tiempo, El Espectador y El Colombiano coinciden en que un multimillonario jeque kuwaití, Presidente de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales y de Asia, fue clave en la escogencia de Buenos Aires. Pero, además, ya ha movido las fichas para la elección del próximo Presidente del COI.
Y dice El Espectador que aspira a que su país organice los juegos de 2024. Entonces ni Medellín ni otra ciudad colombiana tienen chance olímpico en por lo menos 15 años.
La otra hipótesis es la inseguridad en Medellín. Pero, ¿por qué no hubo inseguridad en los Suramericanos de 2010?
No se trata de negar los problemas no sólo de Medellín sino de toda Colombia y de muchos países. Pero siempre que ha habido un evento en esta ciudad, las autoridades han reforzado las medidas y parece que los violentos deciden que Medellín se luzca. No hablo únicamente de los Suramericanos, del Mundial Sub20 de 2011, sino de la Asamblea del BID, de la OEA, de Colombiamoda, etc. Y ya está asegurada como sede de importantes eventos mundiales: culturales, deportivos y empresariales.
Los periodistas y analistas a veces sobredimensionamos los problemas, sin pensar en que, en un planeta interconectado, en cualquier rincón leen, ven y oyen en tiempo real lo que afirmamos acá, y se forman una imagen distorsionada, porque al mundo no salen las muchas cosas buenas que suceden día a día. Y El Colombiano no fue la excepción. En la edición del Día D, que pudo ser leída en Suiza a las siete de la mañana, hora centroeuropea; 12 de la noche, hora colombiana; la contraposición editorial es toda negativa frente a Medellín.
Tomo sólo unas frases: "... Una cruda realidad que muestra a más del 70 por ciento de nuestra ciudad bajo el control de la ilegalidad…" "… No se debe olvidar que la criminalidad está en aumento y la violencia se ejerce de muchas formas, tales como, la intimidación, la amenaza, la desaparición forzada, el desplazamiento intraurbano silencioso".
Semejante panorama dantesco y, sobre todo, el dinero del Jeque, quizás influyeron en la última votación del COI.
Retomo uno de los principios éticos aprendidos de mi padre, Fernando, con respecto de qué divulgar: "Nada contra la Patria. Quédese la noticia, si publicarla le hace a ella mal. Prescíndase de la crítica, si publicarla la desdora. Suframos al gobierno, si fuera de los linderos hay quien quiera derrocarlo. Aunque las instituciones deban enmendarse, aplacemos el hacerlo, si el trastorno ha de ser peor que las instituciones".
La candidatura de Medellín movió corazones. ¿Qué movió la de Buenos Aires?.
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