Los ataques con ácido se están convirtiendo en una degradación más de nuestra ya deteriorada condición humana.
Los cuatro casos registrados en Bogotá en los dos últimos meses, con menores de edad como víctimas, obliga a una reacción en cadena que impida que semejante fenómeno se convierta en epidemia social.
No es sólo ejerciendo control sobre el mercado de las sustancias químicas como vamos a evitar nuevos hechos. Es, sobre todo, recuperando la autoridad de padres de familia y denunciando a los responsables de hechos tan denigrantes de la condición humana.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8