Muchos ligarán la fiesta de matrimonio de su hija Nathalia con el lanzamiento de las aspiraciones políticas del procurador Alejandro Ordóñez, luego de lo ocurrido en estos días.
A raíz de los enfrentamientos públicos que ha sostenido el abogado Ramiro Bejarano Guzmán con la contralora general Sandra Morelli y con el jefe del Ministerio Público, el columnista escribió la semana pasada que Ordóñez debería dejar ese despacho y dedicarse a hacer política.
La opinión originó muchas reacciones; tantas que se convirtió, como en otros medios, en el tema del día en la emisora W Radio, que abrió micrófonos para que el que quisiera expresara su opinión.
El hecho que cambió la historia ocurrió el viernes pasado, en horas de la mañana, cuando en la cuenta oficial de la Procuraduría General de la Nación en la red social Twitter fue publicado el siguiente trino: “Compartimos tema de @WRadioColombia ¿Procurador debe seguir en cargo o comprometerse con aspiración a Presidencia? Atentos a sus opiniones”.
De inmediato, las críticas llovieron. Para muchos observadores el hecho de que aún figure ese anuncio en la cuenta de una entidad oficial, sin que hubiera sido retirada durante el fin de semana es una “clara injerencia en asuntos políticos” de parte de quien ocupa la Procuraduría, Alejandro Ordóñez Maldonado.
Para la muestra, tres mensajes. El primero, de la periodista Yolanda Ruiz, directora de noticias de la cadera radial RCN: “¿Se puede usar la cuenta de Twitter de la Procuraduría para consultar sobre opciones presidenciales del procurador?”. La analista Laura Gil reaccionó así: “Muy bien: el Procurador les manda preguntar si les gustaría que fuera candidato. Y me dicen que aquí no hay un problema de ética”. El mismo Bejarano advirtió: “Ahora que renunció el Papa, por qué no se postulará el todopoderoso e infalible Alejandro Ordóñez. Sus invitados lo agradecerán”.
Se refiere el columnista a una publicación reciente que califica a Alejandro Ordóñez como el ‘Todopoderoso’ por cuenta del exceso de poder que tiene el jefe del Ministerio Público. Una nómina superior a 4.500 funcionarios, de los cuales casi la cuarta parte con sueldos superiores a los 15 millones de pesos mensuales y algo más fuerte: el poder de sancionar hasta con 20 años de inhabilidad a cualquier funcionario público, desde ministros hasta cualquier humilde servidor.
La fiesta de matrimonio
Esta nueva ola de críticas contra Ordóñez empezó por cuenta de la fiesta de matrimonio que le organizó hace dos semanas a su hija Natalia, y que contó con más de 600 invitados, entre ellos ministros, presidentes de altas cortes, altos mandos castrenses, periodistas y, por supuesto, muchos de los congresistas que lo eligieron, así como otros funcionarios investigados por la Procuraduría y hasta otros que ya fueron sancionados por ese despacho.
Lo paradójico es que fue el propio Procurador quien contó que la fiesta le costó casi cien millones de pesos, y que varios de sus invitados le hicieron “aportes”. A ello se agrega que desde hace ya varios meses Ordóñez ha dejado entrever que no descarta buscar una candidatura presidencial a nombre de su partido, el Conservador.
Lluvia de críticas
Con todo y la suma de críticas, coinciden que “son legítimas” las aspiraciones políticas del más polémico de los procuradores de los últimos años en Colombia. Frente a lo que sí hay división de opiniones es al hecho de que se esté hablando de esa posibilidad, mientras sigue ejerciendo su labor al frente del Ministerio Público.
La analista Elizabeth Ungar, directora de Transparencia Colombia, señala que es válido que Alejandro Ordóñez tenga aspiraciones políticas, pero dice que de ser así debe renunciar al cargo: “La Procuraduría no debe enviar el más mínimo mensaje de que se están utilizando los recursos de ese despacho con fines político-electorales. Si algún funcionario subió ese mensaje político, lo que debe hacer el procurador es ordenar el retiro del mensaje y sancionar a su responsable”.
A su turno, el columnista Bejarano Guzmán insiste en sus opiniones en las que no duda de que esa actitud obedezca a “un claro abuso de poder. Eso se llama intervención en política”
El problema, dice, es que “no hay quién ronde al Procurador y si le abren una investigación disciplinaria en la Corte Suprema no va a pasar nada, porque sus magistrados estuvieron con él en la fiesta de su hija”. Concluye que Ordoñez “es Todopoderoso, es el dueño de todas las altas Cortes”.
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