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HISTÓRICO
La estela de la violencia tras la masacre de Envigado
  • La estela de la violencia tras la masacre de Envigado | Finca La Piscina, en la vereda El Salado, donde las víctimas festejaban la llegada del Año Nuevo. FOTOS EDWIN BUSTAMANTE
    La estela de la violencia tras la masacre de Envigado | Finca La Piscina, en la vereda El Salado, donde las víctimas festejaban la llegada del Año Nuevo. FOTOS EDWIN BUSTAMANTE
Por NELSON MATTA COLORADO | Publicado el 17 de agosto de 2013

Los demás conductores, absortos en el tráfico matutino de la avenida Nutibara, no oyeron los balazos escupidos por la pistola 9 milímetros con silenciador.

Pero alias "Conejo" sí debió sentirlos cuando se estrellaron contra el vidrio blindado de su automóvil Mazda 2. Y el pánico debió dominarlo cuando el sicario bajó de la moto, abrió la puerta del carro y le segó la vida apretando de nuevo el gatillo.

El crimen, perpetrado en el barrio Laureles a las 11:00 a.m. del 25/1/13, fue al parecer el punto de partida de una vendetta por la recordada masacre de cinco hombres y cuatro mujeres en una finca de Envigado, acaecida el pasado 31 de diciembre.

Ocho meses después, la investigación que cursa en la Unidad Nacional de Fiscalías contra las Bandas Emergentes parece haber llegado a un callejón sin salida, debido al hermetismo que impera en el bajo mundo sobre este tema. Ni allanamientos ni órdenes de captura se han expedido hasta el momento.

La mafia, sin embargo, continúa sus acciones tendientes a encubrir el hecho, ofreciendo plata para desaparecer pruebas, según fuentes cercanas al caso, y eliminando los cabos sueltos. Por lo menos cinco muertes selectivas estarían ligadas con el incidente, configurando otra masacre después de la masacre.

Antecedentes
Investigadores judiciales, cuyos nombres se reservan por seguridad, indicaron que "Conejo" era la mano derecha de Jorge Pérez Marín, alias "Morro", el supuesto cabecilla de la banda "la Oficina" asesinado con sus huéspedes en la finca de la vereda El Salado.

En aquel entonces había una división de criterios en la estructura, que opera como una confederación de bandas. De un lado estaban los líderes "Sebastián", "Tom", "Carlos Pesebre", "Fredy Colas", "Chamizo" y sus combos asociados; del otro, "Douglas", "Pichi", "Barny" y "Morro".

Este último se estaba convirtiendo en un factor de preocupación, pues sostuvo reuniones con dos abogados enviados desde E.U. por Carlos Mario Aguilar, apodado "Rogelio", uno de los jefes históricos de "la Oficina". Está recluido en una cárcel de Manhattan a la espera de la condena, aunque unos acuerdos judiciales con la DEA contemplarían rebajas de pena a cambio de colaboración.

Para eso habría contactado a Pérez, sembrando al mismo tiempo la cizaña entre los demás capos, que ya desconfiaban por la citada división.

Una hipótesis de los investigadores es que "Conejo" habría sido seleccionado para darle el golpe mortal a "Morro", con apoyo de sicarios de Bello y las comunas 8, 9, 13 y 15 de Medellín. "Solo él podía acercarse sin levantar sospechas, además era muy querido por los otros jefes".

Desde un principio, la tesis ha sido que la matanza la cometió alguien cercano a las víctimas, ello explicaría que lo hubiesen recibido sin aspavientos en una finca alquilada para reuniones mafiosas, y que en el acto murieran cuatro mujeres cuyo pecado era ser amigas de "Morro" y su gente.

"Al parecer, ellas conocían al agresor, un parcero de Pérez, y por eso las sacrificaron", indicaron las fuentes.

"Conejo" encajaba en ese perfil y por eso fue el objetivo de la primera retaliación. Tras su muerte, varios "oficinudos" pusieron mensajes de condolencia en sus celulares y blackberrys.

Solo habían pasado cuatro horas cuando otro par de sicarios motorizados incursionaron en una cuadra del barrio Santa Fe y protagonizaron una balacera con un puñado de personas que departía en una esquina. Dos hombres quedaron heridos y murió alias "Cachetes", un supuesto trabajador de "Conejo".

Reacomodos
El deceso de "Morro" causó gran confusión en el gremio del hampa, que quedó pendiente de un reacomodo. La Fiscalía 24 de la Unidad contra las Bandas Emergentes, en las audiencias de cuatro integrantes de "la Terraza" (08/8/13), reveló apartes de dos interceptaciones telefónicas:

1). - Gordo: "Me contaron eso en el Sur, que se salvó de arepa".

- NN: "Eso está muy peligroso, ¿qué pasa pues, güevón? Eso está muy miedoso".

- Gordo: "Ahí perdió ‘Morro’".

2). - NN: "¿Como así esa vuelta, home?".

- Gordo: "Esto aquí está que se putea, los de nosotros con los de la S".

- NN: "¿Entonces vamos a quedar con los de la U, o qué?

- Gordo: "No sé, toca esperar".

A juicio de la Fiscalía, los miembros de "La Terraza", quienes eran aliados de Pérez, hablaban de la posibilidad de una guerra con la otra ala de "la Oficina", liderada por "Sebastián" (los de la S), y de una eventual unión con "los Urabeños" (los de la U), otra poderosa cofradía con intereses en el Valle de Aburrá.

A través de emisarios, los cabecillas negaron su participación en la masacre. Los capturados "Pichi", "Carlos Pesebre" y "Sebastián" dijeron en los interrogatorios que ellos no fueron; "Fredy Colas", quien está libre, señaló que ese día pernoctaba en un hotel en Cartagena.

Otros líderes salieron despavoridos de la ciudad. En otra interceptación, presentada por la Fiscalía 27 contra las Bandas Emergentes, en las audiencias de 26 detenidos en la Operación Perseo (donde cayeron ocho policías y un concejal de Envigado), se oye una conversación entre un patrullero encubierto y un administrador de la plaza de vicio del barrio San Mateo, apodado "el Míster".

Este le dice al uniformado: "Si quiere le puedo dar mercancía para que haga los ‘positivos’, pero yo no le entrego a los pelaos, porque si el ‘Cucho’ se da cuenta me mata. El dueño de la plaza es un duro de ‘la Oficina’, un parao, que está escondido después de la masacre de la finca", narró la fiscal.

En la actualidad, cuentan los investigadores, nadie quiere asumir el mando general del grupo, so pena de sufrir un destino parecido al de "Morro" y quedar en la mira de la Fuerza Pública.

Contra los financieros
A la muerte de "Conejo" y "Cachetes" le siguió una racha en contra de comerciantes y presuntos cabecillas financieros, tres de los cuales murieron en una sola semana.

El 22/2/13 "los de la moto" acribillaron a "el Primo" cuando conducía su carro por una vía de la vereda El Salado (la misma de la masacre). El negociante, que terminó estrellado en un poste, tendría relación con supuestos cobros ilícitos en Envigado y el oriente de Medellín.

El 24/2/13 mataron a "Patetigre", el principal jefe financiero de "Douglas" y socio de "Morro". Lo sorprendieron a tiros cuando acudió a una cita en un parqueadero del barrio El Salvador.

Y el 27/2/13 llegó el violento final para "el Zarco", interceptado cuando también conducía por una calle del barrio El Portal de Envigado. Según las primeras indagaciones, estaría encargado de la administración de rentas ilegales en las comunas 8 y 9.

De manera oficial, la Fiscalía no ha vinculado estos cinco asesinatos en el expediente de la matanza. Encargados de la investigación respondieron a este diario que "hay un absoluto hermetismo de gente del bajo mundo y de la calle, nadie nos habla de ese caso. Los homicidios que usted menciona se están investigando por separado en este momento, aunque sí se dice que tenían información de la masacre".

En los ocho meses subsiguientes, la vigilancia se ha fortalecido en la vereda El Salado y la localidad. Luz María Restrepo, secretaria de Gobierno de Envigado, señaló que "los policías del cuadrante aumentaron los patrullajes y alrededor tenemos apoyo de los Escuadrones de Carabineros".

Ofrecimientos malsanos
En el estado actual de la investigación, las autoridades tampoco descartan que el crimen haya sido perpetrado por "los Urabeños", aunque es la teoría de menos peso.

Un informante se acercó a un despacho de la Fiscalía y explicó que aquella noche incursionaron a la finca tres grupos, en camionetas Hilux champaña, Ford Explorer negra y Ford Explorer blanca, con placas de Envigado y Bogotá. "Ese fue un positivo de las Autodefensas", dijo el informante, refiriéndose al otro mote de "los Urabeños": las Autodefensas Gaitanistas.

En una entrevista con El Colombiano, el general Luis Pérez Alvarán, director Antinarcóticos de la Policía, contó que su equipo apoya las labores investigativas y no descarta ninguna de las dos perspectivas.

¿Esto fue un ataque interno de "la Oficina" o una organización diferente dio el golpe?, fue la pregunta, a la cual respondió: "Hay especulación, la primera hipótesis tiene coincidencia con una disputa al interior de la organización, pero también cabe la otra posibilidad, no podemos desechar ninguna".

Al tiempo que avanzan las pesquisas, también los intentos de la mafia por corromper el proceso. Los investigadores judiciales advirtieron que hubo una oferta clandestina de $50 millones para el funcionario que devolviera una pistola Smith and Wesson calibre 10 con balas expansivas tipo "dum dum", la cual fue hallada en el marco de una ventana de la finca.

Dicha arma habría sido un regalo del fallecido dirigente deportivo Gustavo Upegui para "Morro", quien fuera su escolta en la década del 90.

"También ofrecieron $12 millones por el informe de investigador de campo de la inspección a la escena del crimen; $3 millones por el blackberry de ‘Conejo’; y otra plata por la ubicación de la mujer del mayordomo, única sobreviviente de esa masacre", relataron las fuentes.

Otro factor que se investiga es la presencia de 15 policías que llegaron al lugar antes de los funcionarios de criminalística autorizados para hacer las inspecciones a cadáver. Al menos dos de ellos habrían sido arrestados en la Operación Perseo (12/7/13), sospechosos de trabajar para el crimen organizado.

Las rencillas internas en "la Oficina", acrecentadas por las muertes de "Morro", "Conejo", "Patetigre" y los demás, parecen estar en etapa de sanación.

En una decisión que los investigadores califican de "muy coincidencial", "Sebastián" y "Douglas", los jefes de ambas facciones, fueron remitidos hace dos meses a la cárcel de Picaleña (Tolima). Compartieron el mismo vuelo y hasta el par de esposas con que los retenían.

Allí también está recluido "don Mario", el fundador de "los Urabeños". Y el pasado 14 de julio, las dos bandas "oficializaron" un pacto de no agresión en una finca de San Jerónimo, donde al parecer se limaron las asperezas, como si aquí no hubiera pasado nada.