En Colombia son 120 los municipios con mayor riesgo de reclutamiento de menores para la guerra. Es como si, por ejemplo, todos los municipios de Antioquia estuviesen sometidos a esa aberrante práctica de los grupos armados ilegales, en especial la guerrilla.
En diálogo con este diario, Diego Molano, director del ICBF, denunció que esta es la peor época: los infantes y adolescentes están en vacaciones y entonces los actores del conflicto aprovechan para llevarlos a sus filas, engañados o forzados. Otros muchos se van presos de la desesperación que causan en sus hogares la pobreza y el hambre que le sobreviene. Es terrible.
Pequeños que se familiarizan con armas, odio y muerte apenas a los 13, 14, 15, 16 0 17 años. Lanzados a aquella vida militar que castra en ellos su condición de niños y que los enrola en el terrorismo, el narcotráfico y el sicariato. Que los arroja a combates sangrientos como si se tratara de un juego.
Y también se les suman a ellos niños y niñas explotados laboral y sexualmente.
¿Qué país podemos construir si las cifras de algunos estudios señalan que hay cerca de 18.000 mil niños reclutados para la guerra en el país?
Vergüenza. Una nación que se precie de democrática y garantista de derechos no puede asistir a semejante desastre social y humano.
Valgan estas líneas para exigir que bandas criminales, y Farc y Eln, supriman esta práctica que ratifica lo criminal de sus medios y de sus fines.
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