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HISTÓRICO
LAS VALLAS DE PACHO
  • LAS VALLAS DE PACHO |
    LAS VALLAS DE PACHO |
Por DIEGO MORA | Publicado el 16 de abril de 2013

Han aparecido en varias ciudades del país unas vallas con la foto de Pablo Escobar e "Iván Márquez" y en las que se lee: Adivine quién ha matado más policías. Queremos la paz sin impunidad. Francisco Santos. Como era de esperarse, en un país doble moralista como el nuestro, la polémica se encendió por cuenta de aquellos a los que la comparación les parece muy subida de tono.

Las vallas plantean, antes que nada, una reflexión en torno a las víctimas y llaman la atención sobre la calidad de los miles de colombianos que han sufrido la violencia desmesurada que nos agobia y que algunos pretenden categorizar como de primer, segundo o tercer nivel.

¿Son más graves las víctimas de Escobar? ¿Las del paramilitarismo? ¿Las de las Farc? ¿Las del Estado? La respuesta, aunque a algunos les duela, es que todas son igual de graves, todas necesitan ser reconocidas, todas necesitan tener voceros y defensores.

¿Por qué la polémica? Cada cual tendrá sus razones, las que más se repiten son aquellas que expresan que se está jugando y haciendo política con el dolor de las víctimas, situación inaceptable en un país selectivo para llorar a sus muertos y en el que colectivos de abogados escogen sus demandas según el victimario al igual que un representante a la Cámara y un exsenador tienen la libertad de defender abiertamente a una organización declarada por la comunidad internacional como terrorista. Sí, así son algunas personas de este país en el que vivimos.

Estas vallas lograron poner a las víctimas en el centro y sacarlas del costado en el cual han estado por años a la espera de que alguien se acuerde de ellas. Francisco Santos, nadie lo puede negar, es una víctima de la violencia en Colombia. Lo secuestró Escobar y las Farc lo hicieron salir del país. ¿No tiene derecho a poner en una valla a dos de sus victimarios? Sí, sí lo tiene y por eso lo hace. ¡Valiente el exvicepresidente…

Al momento de escribir esta columna, leo en el periódico El Tiempo que las vallas, inicialmente instaladas en Medellín fueron desmontadas por orden de la Alcaldía, lo que representa una clara censura y flagrante violación a la libre expresión que como ciudadano ostenta Francisco Santos. Y eso que vivimos en una democracia, ¡qué tal que no…

Por último: si en las vallas estuvieran Castaño y Escobar ¿habría indignación y orden de quitarlas? ¡Creo que no… Las víctimas, TODAS, tienen derechos y es el momento de darles la importancia que se merecen y, por supuesto es tiempo de que todos gritemos: no queremos una paz con impunidad.