Aquella tarde del 5 de septiembre de 1993 dejó una huella imborrable en la historia del fútbol argentino. No importa que ya no queden protagonistas en actividad, que los años sigan pasando, siempre que se juegue un Argentina-Colombia, el 0-5 ahí aparece, latente, como un fantasma.
Fue la goleada más humillante sufrida por Argentina, la única derrota en el Monumental por Eliminatorias, un cachetazo que en esa fría tarde porteña le puso un abrupto final a invicto de 6 años como local. Pero todo eso y mucho más debió rendirse ante la belleza estética y la contundencia de Valderrama y su ballet. Hubo baile. Desolación. Y reconocimiento. Aplausos al juego bonito y, como nunca, el hincha argentino cantó "ooole, ooole" cada vez que el equipo de Maturana paseaba la pelota de un lado al otro.
Que en definitiva esa goleada le haya hecho peor a Colombia que a Argentina, no borra lo histórico del caso, la tapa negra de la revista El Gráfico que sólo decía "Vergüenza", la humillación pública de José Sanfilipo a Sergio Goycochea, el golcito que faltó para que no existiera ni siquiera un repechaje y el regreso de Maradona a la Selección. "Fue como si mi hijo me hubiera clavado un puñal", confesó alguna vez Basile, quien también aclaró: "es algo que pasa cada cien años". Ya pasaron 15. Y no se olvida.
*Periodista Diario Olé, Argentina
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