Dar información es tal vez la forma más fácil de sentir que en un país se respeta el derecho a la libre expresión. Ese papel lo juega la prensa, que en Colombia, a pesar de los avances, sigue sufriendo.
Las cifras de la Fundación para la Libertad de Prensa hablan (Flip) por sí solas. En lo que va de 2014 se han presentado 9 violaciones a los derechos de los medios y se han cobrado 12 víctimas.
En 2013, el panorama general también fue complejo, con 123 violaciones y un total de 194 víctimas entre las varias formas de coacción. Se trata entonces de un escenario en que se afecta a diario el derecho que todo colombiano tiene a informar y ser informado.
Estas restricciones vienen de diversas fuentes, como es el caso de los grupos al margen de la ley o autoridades civiles que ven a la prensa crítica como un problema que, en algunos casos, hay que callar a como de lugar. La situación más grave se vive en Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca.
Así entonces la lista de formas en que se ha perjudicado el labor diaria del periodista es considerable. En primera medida está la agresión, que lleva tres víctimas este año, seguido por la amenaza con cuatro casos y la obstrucción al trabajo periodístico con cinco casos en que hubo afectados.
En 2014, no se han presentado las otra formas en que se puede atentar contra el trabajo de los medios de comunicación. Cuestión distinta el año pasado, en que se agredieron a 18 periodistas, se amenazó a 52, 2 fueron asesinados, se atentó contra la infraestructura de un medio, se presentó un secuestro y hubo un caso de tentativa de homicidio.
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