Representantes de los controladores aéreos, la Aeronáutica Civil y los Ministros de Trabajo, Transporte y Hacienda , así como de la Procuraduría General de la Nación, se reunirán hoy para tratar de solucionar el problema laboral que afecta a los primeros y que tiene al transporte aéreo a media marcha.
"Si no están los miembros del Gobierno Nacional, el Ministro de Hacienda y los que tienen que decidir realmente, pues no nos vamos a sentar", dijo el presidente de la Asociación Colombiana de Controladores Aéreos, Carlos Arturo Bermúdez.
El pedido de los controladores se condensa en un pliego de condiciones de 38 puntos, en el cual se desatacan la disminución de la cantidad de vuelos atendidos por cada uno en un hora, los días de descanso semanal y el aumento salarial.
El punto que más preocupa a los controladores es el salarial. Según cifras de la Asociación de Controladores Aéreos, en el año 2010 un controlador radarista, es decir de primera clase, se ganaba en promedio cinco salarios mínimos, y hoy ese mismo controlador se gana cuatro salarios.
Al respecto, el subdirector de la Aeronáutica Civil, coronel Carlos Silva, indicó que, por no ser de su competencia, desde esa entidad no han podido darle solución a este asunto y que depende de niveles superiores del Gobierno Nacional.
Otra diferencia que se ha generado es respecto a los días de descanso que cada semana les corresponde a los controladores, compensatorios que, según indica la norma, deben ser de un día para cualquier trabajador, pero que, por el alto nivel de tráfico aéreo, sumado al déficit de personal, resultan difíciles de tomar.
La Aeronáutica Civil, para mitigar esta situación, emitió una resolución en la cual garantizaba un día de descanso, como la reglamentación laboral lo indica, pero que estas disposiciones se supeditaban al volumen del tráfico aéreo.
En la práctica, eso significa que la situación sigue igual, pues tanto los controladores como la Aerocivil saben que, con el poco personal actual es difícil conceder los compensatorios.
El coronel Silva aseguró que "se ha logrado un espacio fiscal por parte del Ministerio de Hacienda, para poder incorporar cerca de 50 controladores que están listos y entrenados, pero que no han podido ingresar porque la planta de la Aeronáutica Civil es un asunto de un nivel superior del Gobierno Nacional".
Y añadió que "estas medidas toman tiempo en ser implementadas, la solución no será inmediata, como piden los controladores".
Otro punto de choque es el de la cantidad de vuelos que debe servir un controlador por hora.
La Aerocivil indica que este tema depende no de un número, sino de zonas, pues hay algunas que no tienen tanto tráfico aéreo, mientras que en otras, como Bogotá, hay una gran cantidad de frecuencias, que ocasiona que un controlador tenga cerca de ocho aeronaves simultáneamente cada hora.
Los controladores argumentan que, por el contrario, la medida internacional, que es de ocho a diez aeronaves por hora pico, se ha sobrepasado en el país, pues se llegó a promedios de 24 a 32 vuelos que sirve un controlador por cada hora.
Esto, aseguran, les ha ocasionado en muchas ocasiones quebrantos de salud que ponen en riesgo la seguridad aérea en el país.
"Operación reglamento"
En esta situación, los controladores aéreos pusieron en práctica la que llaman "operación reglamento". Según esta determinación, seguirán al pie de la letra las indicaciones de las normas que los cobijan, sin importar las condiciones de saturación del sistema.
"En la práctica es, por ejemplo, no trabajar en dos posiciones de control simultáneamente. Es como hablar por dos celulares simultáneamente, atendiendo dos asuntos diferentes" indicó Bermúdez, presidente de la Asociación Colombiana de Controladores Aéreos.
"Hoy venimos espaciando el tránsito, porque a parte de la situación de falta de controladores, de falta de personal, tenemos la falla constante de las herramientas de trabajo, la infraestructura aeronáutica está en unas condiciones lamentables que fallan todos los días", añadió.
La "operación reglamento" se traduce, según dicha asociación, en retrasos en los vuelos, reprogramación de itinerarios, vencimientos de los tiempos de servicio de las tripulaciones y un detrimento de la calidad del servicio aéreo en general.
Los controladores indican que ya lo están haciendo, pero por zonas, pues de lo contrario se llegarían a paralizar las operaciones en muchos aeropuertos y regiones del país.
Sin embargo, la Aeronáutica Civil no apoya esta tesis, y por el contrario asevera que no ha sucedido ningún caso de negligencia de funcionarios dentro de la institución. Es decir, que esta "operación reglamento" no ha sucedido, y que, en el momento que se encontrase una situación de este tipo, actuarán, si es necesario, de manera disciplinaria.
"Lo que sucede es que el tema está en el ambiente, hay una mesa de negociación, y entonces cualquier retardo que haya en la operación, inmediatamente se la achacan a esta situación", indicó el coronel Silva.
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